TEMA 10 – DESASTRE DEL 98
El desastre del 98 es un acontecimiento de gran crisis para España, y supuso la
desaparición de su imperio que había existido desde el siglo XV. El desastre condujo
a la gran crisis del sistema de la Restauración, mientras que países como Francia,
Inglaterra y Alemania estaban en plena expansión imperialista.
En la política exterior española había neutralidad, pero hubo problemas en
Marruecos, las Islas Carolinas y Cuba. Cuando se perdieron las colonias hubo una
gran desmoralización y un trauma nacional, gracias también a las crisis internas del
país, como la decadencia del sistema turnista, la muerte de Cánovas (1897) o la
presión de los partidos antidinásticos.
Las colonias españolas antes del desastre eran: en América, Cuba y Puerto Rico;
en África, Ceuta, Melilla, islas en la costa marroquí y el norte de Marruecos; en Asia,
Filipinas; y en Oceanía, las Marianas, Carolinas y Palao.
Cuba era sin duda la más importante, pero también la que más problemas trajo. Su
economía se basaba en una agricultura de plantación (azúcar, café, tabaco…), pero
los criollos tenían que pagar mucho por productos españoles, y era difícil la
exportación. Por esto, muchas colonias se independizaron entre 1808-1825, pero
Cuba permaneció fiel de momento.
Los primeros signos de autonomía cubana se ven en la creación de sociedades
secretas, como Soles y Rayos, que buscaban esa autonomía y fueron perseguidas
hasta su desaparición en 1835. Para “asustar” a los cubanos, se estableció un
capitán general en Cuba y Puerto Rico desde 1837, con un control absoluto. Entre
las décadas 30-50, hubo prosperidad económica por el monocultivo, la exportación
y la esclavitud.
A mitades del siglo XIX, España empieza a plantearse la abolición de la esclavitud,
que perjudicaría mucho a los burgueses criollos, puesto que su economía se basa
en el régimen esclavista. Por tanto, debido a la crisis económica en Cuba y
aprovechando la crisis política en España (Revolución de la Gloriosa, 1868), los
cubanos iniciaron con el grito de Yara (Carlos Manuel de Céspedes, 10 octubre
1868) la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Esta fue conocida por los locales
como la guerra larga.
Cuando en España terminó la 3ª Guerra Carlista (1876), Martínez Campos envió
más tropas a Cuba, y pacificó la isla con la Paz de Zanjón (1878), que reconocía la
abolición de la esclavitud, un indulto general, y el autogobierno cubano. Sin
embargo, España no cumplió estas promesas, puesto que la burguesía cubana se
oponía a dejar a sus esclaves, que eran clave para su éxito económico.
Mientras tanto, EE. UU mostraba interés por comprar la isla de Cuba e hizo varias
ofertas que fueron rechazadas por España. Su objetivo era convertirse en la
El desastre del 98 es un acontecimiento de gran crisis para España, y supuso la
desaparición de su imperio que había existido desde el siglo XV. El desastre condujo
a la gran crisis del sistema de la Restauración, mientras que países como Francia,
Inglaterra y Alemania estaban en plena expansión imperialista.
En la política exterior española había neutralidad, pero hubo problemas en
Marruecos, las Islas Carolinas y Cuba. Cuando se perdieron las colonias hubo una
gran desmoralización y un trauma nacional, gracias también a las crisis internas del
país, como la decadencia del sistema turnista, la muerte de Cánovas (1897) o la
presión de los partidos antidinásticos.
Las colonias españolas antes del desastre eran: en América, Cuba y Puerto Rico;
en África, Ceuta, Melilla, islas en la costa marroquí y el norte de Marruecos; en Asia,
Filipinas; y en Oceanía, las Marianas, Carolinas y Palao.
Cuba era sin duda la más importante, pero también la que más problemas trajo. Su
economía se basaba en una agricultura de plantación (azúcar, café, tabaco…), pero
los criollos tenían que pagar mucho por productos españoles, y era difícil la
exportación. Por esto, muchas colonias se independizaron entre 1808-1825, pero
Cuba permaneció fiel de momento.
Los primeros signos de autonomía cubana se ven en la creación de sociedades
secretas, como Soles y Rayos, que buscaban esa autonomía y fueron perseguidas
hasta su desaparición en 1835. Para “asustar” a los cubanos, se estableció un
capitán general en Cuba y Puerto Rico desde 1837, con un control absoluto. Entre
las décadas 30-50, hubo prosperidad económica por el monocultivo, la exportación
y la esclavitud.
A mitades del siglo XIX, España empieza a plantearse la abolición de la esclavitud,
que perjudicaría mucho a los burgueses criollos, puesto que su economía se basa
en el régimen esclavista. Por tanto, debido a la crisis económica en Cuba y
aprovechando la crisis política en España (Revolución de la Gloriosa, 1868), los
cubanos iniciaron con el grito de Yara (Carlos Manuel de Céspedes, 10 octubre
1868) la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Esta fue conocida por los locales
como la guerra larga.
Cuando en España terminó la 3ª Guerra Carlista (1876), Martínez Campos envió
más tropas a Cuba, y pacificó la isla con la Paz de Zanjón (1878), que reconocía la
abolición de la esclavitud, un indulto general, y el autogobierno cubano. Sin
embargo, España no cumplió estas promesas, puesto que la burguesía cubana se
oponía a dejar a sus esclaves, que eran clave para su éxito económico.
Mientras tanto, EE. UU mostraba interés por comprar la isla de Cuba e hizo varias
ofertas que fueron rechazadas por España. Su objetivo era convertirse en la