EJEMPLO DE COMENTARIO DE TEXTO FILOSÓFICO
1“-Necesitaría efectivamente acostumbrarse, creo yo, para llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más
2fácilmente serían en primer lugar las sombras; después las imágenes de los hombres y de los demás objetos
3reflejados en las aguas y, finalmente, los objetos mismos. Después de esto, podría más fácilmente
4contemplar de noche los cuerpos celestes, el cielo mismo, fijando su mirada en la luz de las estrellas y la
5luna, que de día el sol y su resplandor.
6-¿Cómo no?
7-Finalmente, creo, sería capaz de contemplar el sol, ya no sus imágenes reflejadas en las aguas o en algún
8otro medio ajeno a él, sino el propio sol en su misma región y tal y cual es en sí mismo.
9-Necesariamente, dijo.
10-Y después de esto, podría deducir respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y
11gobierna todo lo de la región visible y es, en cierto modo, el autor de todo aquello que él y sus
12compañeros veían en la caverna”
[Una buena idea es que numeréis las líneas para poder hacer una referencia rápida a ellas, aunque no creo
que sea algo obligatorio, pero puede ser cómodo en algún momento]
[no se puede determinar exactamente la dimensión que tiene que tener la respuesta de comentario de
texto; seguramente no debería bajar de una cara; un comentario de menos de una cara podría ser muy
brillante y preciso, pero sospecho que de cara a la EBAU es bueno dar la impresión de que puede escribir
mucho sobre un autor]
Se trata de un texto de La República de Platón. Platón es el primer filósofo del que nos han llegado sus textos
completos. Escribe en forma de diálogo, siguiendo el modelo oral de su maestro Sócrates. En La República el
problema central es de filosofía política: la pregunta ‘¿qué es la justicia?’. Platón nació poco después de la
muerte de Perícles, lo que significa que no vivió personalmente en la que se considera habitualmente la
época de esplendor de la democracia en Atenas; acontecimientos históricos importantes para entender su
pensamiento son: las guerras del Peloponeso, la derrota final en ellas de Atenas por Esparta, la condena a
muerte de Sócrates y la degradación de la democracia en Atenas. [esto puede ser un ejemplo de
introducción, yo creo que debería ser muy corta; quizá con esto puede valer para cualquier texto que os
caiga de Platón, pero podéis hacer vuestro propio resumen introductorio; además yo tampoco lo considero
algo imprescindible, aunque seguramente al examinador de la EBAU le gustará que empecéis presentando
brevemente al autor y su contexto histórico]
En el texto propuesto Platón está exponiendo la situación en la que se encuentra un individuo que ha salido
de la caverna, dentro del famoso mito de la caverna. El mito de la caverna es una metáfora que usa Platón
para describir nuestra situación humana, y la división en dos mundos: el mundo sensible (el interior de la
caverna) y el mundo inteligible (el exterior de la caverna). El ser humano, inicialmente, tendería a pensar que
sólo el mundo sensible es la única realidad; le cuesta comprender que hay otra realidad, el mundo de las
ideas, que es la auténtica realidad. Vive engañado. No tiene auténtico conocimiento. Como se refleja en la
línea 1, el acceso al mundo de las ideas –la salida de la caverna- cuesta, “tenemos que acostumbrarnos”;
quien ha estado mucho tiempo acostumbrado a la oscuridad del interior de la caverna, tendrá que pasar por
un periodo de adaptación a la luz del exterior. De las líneas 1 a 8, Platón nos expone distintos pasos en ese
, periodo de adaptación; esos distintos pasos son una metáfora de las graduaciones que establece Platón
dentro del nivel de conocimiento elevado, la ciencia o episteme (frente al nivel inferior de conocimiento, la
doxa u opinión). Las “sombras” y los “reflejos en las aguas” mencionados en líneas 2 y 3 hacen referencia al
nivel de dianoia o inteligencia discursiva, que da lugar a las matemáticas. Platón pensaba que las
matemáticas eran un buen entrenamiento mental antes de pasar a la filosofía o dialéctica: de ahí la
metáfora de ser unos primeros pasos en la adaptación a la luz del exterior: para evitar deslumbramientos,
primero miramos la luz ‘reflejada’ en sombras o reflejos en el agua. La metáfora también nos parece remitir
al planteamiento platónico de que en la dianoia nos limitamos a sacar conclusiones (las sombras, los reflejos
en agua) a partir de unas ideas que damos por presupuestas como hipótesis sin examinarlas por sí mismas
(los objetos que van a arrojar sombra o reflejarse en agua).
Cuando en la línea 3 dice “y finalmente los objetos”, y en adelante, hay que interpretar que hemos pasado
ya al nivel de la noésis, que da lugar a la dialéctica o conocimiento de las ideas. Dentro del mundo de las
ideas, Platón va a establecer una jerarquía entre ideas más y menos importantes, pudiendo establecerse
distintas graduaciones; por ejemplo: ideas de cosas ordinarias, ideas más abstractas, ideas morales
abstractas, y finalmente idea del bien. Esa graduación o jerarquía dentro del mundo de las ideas se expresa
metafóricamente en el fragmento, al hablar de como la persona que ha salido de la caverna y ya está
acostumbrada a la luz, empieza por ver los objetos, luego pasa a contemplar de noche los cuerpos celestes
tales como las estrellas y la luna (metáfora de las ideas más abstractas), y finalmente el sol.
El sol es la metáfora que usa Platón para la idea de Bien. En las líneas 10 a 12, se concreta la metáfora. El sol
es el “autor”: eso significa que tiene un papel de generación; podríamos pensar, por ejemplo: no habría vida
sobre la tierra si no fuera por la luz y calor del sol; además el sol “gobierna la región de lo visible”, y aquí
podemos interpretar que es gracias al sol que podemos decir que hay cosas cosas visibles: la luz del sol
ilumina los objetos, y gracias a eso los podemos ver. De la misma manera, la idea de Bien tiene un papel a la
vez ontológico y epistemológico; la idea de Bien hay que entenderla como una especie de metaidea o idea
de idea: es aquello que comparten todas las ideas (de la misma manera que la idea de rana es lo que
comparten todas las ranas). La idea de Bien da inteligibilidad (eso es equivalente para Platón a decir que da
el ‘ser’) al resto de las ideas; y a su vez, las ideas dan inteligibilidad (es decir, el ser) a las cosas este mundo.
De manera que podemos de alguna manera decir que la idea del Bien da inteligibilidad (es decir, el ser) a las
cosas de este mundo. La teología cristiana platónica interpretará la idea de Bien como la idea de Dios.
También es interesante resaltar cómo para Platón la idea de Bien es especialmente difícil de conocer, o
incluso imposible de conocer, y eso concuerda con la metáfora del sol, ya que apenas podemos mirarlo
directamente incluso nosotros que estamos acostumbrados a la luz de fuera de la caverna.
Las dificultades para remontarse hacia fuera de la caverna, y de explorar a fondo el exterior de la caverna (es
decir, las dificultades para acceder y explorar el mundo de las ideas hasta sus últimas consecuencias, hasta la
idea de Bien) pueden remitirnos a un Platón pesimista que consideraría que no todos los individuos están
igualmente capacitados para llevar a cabo ese proceso. Aquel que quiera acceder al mundo de las ideas,
tendrá que ser capaz de superar las dudas y reticencias iniciales que inevitablemente le surgirán; tendrá que
no tener en cuenta los deslumbramientos y el dolor iniciales. Para Platón, sólo los más avezados
exploradores del mundo de las ideas, que hayan llegado a aproximarse lo más posible a la idea de Bien,
podrán ser candidatos a ocupar los cargos de poder más elevados dentro de la polis ideal. Por eso, la
democracia se desestima: para Platón no podemos dejar el esfuerzo humano colectivo de ir hacia el bien en
manos de la mayoría, pues cabe presumir que no estarán preparados para esa dirección. No obstante, a las
personas de más altas capacidades y más habituadas al mundo de las ideas no se les debe permitir que
1“-Necesitaría efectivamente acostumbrarse, creo yo, para llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más
2fácilmente serían en primer lugar las sombras; después las imágenes de los hombres y de los demás objetos
3reflejados en las aguas y, finalmente, los objetos mismos. Después de esto, podría más fácilmente
4contemplar de noche los cuerpos celestes, el cielo mismo, fijando su mirada en la luz de las estrellas y la
5luna, que de día el sol y su resplandor.
6-¿Cómo no?
7-Finalmente, creo, sería capaz de contemplar el sol, ya no sus imágenes reflejadas en las aguas o en algún
8otro medio ajeno a él, sino el propio sol en su misma región y tal y cual es en sí mismo.
9-Necesariamente, dijo.
10-Y después de esto, podría deducir respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y
11gobierna todo lo de la región visible y es, en cierto modo, el autor de todo aquello que él y sus
12compañeros veían en la caverna”
[Una buena idea es que numeréis las líneas para poder hacer una referencia rápida a ellas, aunque no creo
que sea algo obligatorio, pero puede ser cómodo en algún momento]
[no se puede determinar exactamente la dimensión que tiene que tener la respuesta de comentario de
texto; seguramente no debería bajar de una cara; un comentario de menos de una cara podría ser muy
brillante y preciso, pero sospecho que de cara a la EBAU es bueno dar la impresión de que puede escribir
mucho sobre un autor]
Se trata de un texto de La República de Platón. Platón es el primer filósofo del que nos han llegado sus textos
completos. Escribe en forma de diálogo, siguiendo el modelo oral de su maestro Sócrates. En La República el
problema central es de filosofía política: la pregunta ‘¿qué es la justicia?’. Platón nació poco después de la
muerte de Perícles, lo que significa que no vivió personalmente en la que se considera habitualmente la
época de esplendor de la democracia en Atenas; acontecimientos históricos importantes para entender su
pensamiento son: las guerras del Peloponeso, la derrota final en ellas de Atenas por Esparta, la condena a
muerte de Sócrates y la degradación de la democracia en Atenas. [esto puede ser un ejemplo de
introducción, yo creo que debería ser muy corta; quizá con esto puede valer para cualquier texto que os
caiga de Platón, pero podéis hacer vuestro propio resumen introductorio; además yo tampoco lo considero
algo imprescindible, aunque seguramente al examinador de la EBAU le gustará que empecéis presentando
brevemente al autor y su contexto histórico]
En el texto propuesto Platón está exponiendo la situación en la que se encuentra un individuo que ha salido
de la caverna, dentro del famoso mito de la caverna. El mito de la caverna es una metáfora que usa Platón
para describir nuestra situación humana, y la división en dos mundos: el mundo sensible (el interior de la
caverna) y el mundo inteligible (el exterior de la caverna). El ser humano, inicialmente, tendería a pensar que
sólo el mundo sensible es la única realidad; le cuesta comprender que hay otra realidad, el mundo de las
ideas, que es la auténtica realidad. Vive engañado. No tiene auténtico conocimiento. Como se refleja en la
línea 1, el acceso al mundo de las ideas –la salida de la caverna- cuesta, “tenemos que acostumbrarnos”;
quien ha estado mucho tiempo acostumbrado a la oscuridad del interior de la caverna, tendrá que pasar por
un periodo de adaptación a la luz del exterior. De las líneas 1 a 8, Platón nos expone distintos pasos en ese
, periodo de adaptación; esos distintos pasos son una metáfora de las graduaciones que establece Platón
dentro del nivel de conocimiento elevado, la ciencia o episteme (frente al nivel inferior de conocimiento, la
doxa u opinión). Las “sombras” y los “reflejos en las aguas” mencionados en líneas 2 y 3 hacen referencia al
nivel de dianoia o inteligencia discursiva, que da lugar a las matemáticas. Platón pensaba que las
matemáticas eran un buen entrenamiento mental antes de pasar a la filosofía o dialéctica: de ahí la
metáfora de ser unos primeros pasos en la adaptación a la luz del exterior: para evitar deslumbramientos,
primero miramos la luz ‘reflejada’ en sombras o reflejos en el agua. La metáfora también nos parece remitir
al planteamiento platónico de que en la dianoia nos limitamos a sacar conclusiones (las sombras, los reflejos
en agua) a partir de unas ideas que damos por presupuestas como hipótesis sin examinarlas por sí mismas
(los objetos que van a arrojar sombra o reflejarse en agua).
Cuando en la línea 3 dice “y finalmente los objetos”, y en adelante, hay que interpretar que hemos pasado
ya al nivel de la noésis, que da lugar a la dialéctica o conocimiento de las ideas. Dentro del mundo de las
ideas, Platón va a establecer una jerarquía entre ideas más y menos importantes, pudiendo establecerse
distintas graduaciones; por ejemplo: ideas de cosas ordinarias, ideas más abstractas, ideas morales
abstractas, y finalmente idea del bien. Esa graduación o jerarquía dentro del mundo de las ideas se expresa
metafóricamente en el fragmento, al hablar de como la persona que ha salido de la caverna y ya está
acostumbrada a la luz, empieza por ver los objetos, luego pasa a contemplar de noche los cuerpos celestes
tales como las estrellas y la luna (metáfora de las ideas más abstractas), y finalmente el sol.
El sol es la metáfora que usa Platón para la idea de Bien. En las líneas 10 a 12, se concreta la metáfora. El sol
es el “autor”: eso significa que tiene un papel de generación; podríamos pensar, por ejemplo: no habría vida
sobre la tierra si no fuera por la luz y calor del sol; además el sol “gobierna la región de lo visible”, y aquí
podemos interpretar que es gracias al sol que podemos decir que hay cosas cosas visibles: la luz del sol
ilumina los objetos, y gracias a eso los podemos ver. De la misma manera, la idea de Bien tiene un papel a la
vez ontológico y epistemológico; la idea de Bien hay que entenderla como una especie de metaidea o idea
de idea: es aquello que comparten todas las ideas (de la misma manera que la idea de rana es lo que
comparten todas las ranas). La idea de Bien da inteligibilidad (eso es equivalente para Platón a decir que da
el ‘ser’) al resto de las ideas; y a su vez, las ideas dan inteligibilidad (es decir, el ser) a las cosas este mundo.
De manera que podemos de alguna manera decir que la idea del Bien da inteligibilidad (es decir, el ser) a las
cosas de este mundo. La teología cristiana platónica interpretará la idea de Bien como la idea de Dios.
También es interesante resaltar cómo para Platón la idea de Bien es especialmente difícil de conocer, o
incluso imposible de conocer, y eso concuerda con la metáfora del sol, ya que apenas podemos mirarlo
directamente incluso nosotros que estamos acostumbrados a la luz de fuera de la caverna.
Las dificultades para remontarse hacia fuera de la caverna, y de explorar a fondo el exterior de la caverna (es
decir, las dificultades para acceder y explorar el mundo de las ideas hasta sus últimas consecuencias, hasta la
idea de Bien) pueden remitirnos a un Platón pesimista que consideraría que no todos los individuos están
igualmente capacitados para llevar a cabo ese proceso. Aquel que quiera acceder al mundo de las ideas,
tendrá que ser capaz de superar las dudas y reticencias iniciales que inevitablemente le surgirán; tendrá que
no tener en cuenta los deslumbramientos y el dolor iniciales. Para Platón, sólo los más avezados
exploradores del mundo de las ideas, que hayan llegado a aproximarse lo más posible a la idea de Bien,
podrán ser candidatos a ocupar los cargos de poder más elevados dentro de la polis ideal. Por eso, la
democracia se desestima: para Platón no podemos dejar el esfuerzo humano colectivo de ir hacia el bien en
manos de la mayoría, pues cabe presumir que no estarán preparados para esa dirección. No obstante, a las
personas de más altas capacidades y más habituadas al mundo de las ideas no se les debe permitir que