Fistulas intestinales
Una fistula se define como una comunicación anormal entre dos superficies epitelizadas. Las
fístulas en el tracto GI se originan en la pared intestinal, los conductos biliares o pancreáticos y
se comunican con los órganos adyacentes o el intestino (fístulas internas) o externamente con la
pared abdominal (fístula externa).
Epidemiologia
En 80% de los casos, las fístulas gastrointestinales son efectos secundarios de complicaciones
quirúrgicas; en el 20% restante son espontáneas, resultado de la enfermedad inflamatoria
intestinal, cáncer o radioterapia.
Mortalidad 5-21%
Alrededor de 90% de los pacientes con tratamiento experimenta el cierre espontáneo de la
fístula en plazos de 4 a 6 semanas después del control de la infección y de un tratamiento
óptimo. Sólo 10% requiere un cierre quirúrgico, que se recomienda realizar entre la sexta y
octava semanas después del hecho inicial, ya que las intervenciones quirúrgicas que se efectúan
demasiado pronto se acompañan de mayor riesgo de nuevas fístulas iatrogenias, con
recurrencia de la fístula original a causa del proceso inflamatorio.
Entre las fístulas gastrointestinales adquiridas, las fístulas esofágicas ocurren como consecuencia
de instrumentación, cirugía de cabeza y cuello o trauma.
Las fístulas gástricas son en su mayoría iatrogénicas (85%), como resultado de una fuga
anastomótica después de una úlcera péptica, procedimientos antirreflujo y cirugía bariátrica,
mientras que el resto se debe a irradiación, inflamación, isquemia y malignidad.
Las fístulas duodenales ocurren como una complicación de la resección gástrica, la resección
duodenal, los procedimientos del tracto biliar, las resecciones pancreáticas, los traumatismos,
las úlceras pépticas perforadas y el cáncer.
Las fístulas en íleon y yeyuno son de origen posquirúrgico en 90% de los casos; de 3 a 10% son
lesiones secundarias de pancreatitis, enfermedades inflamatorias o granulomatosas del
intestino.
Clasificación:
, Las fístulas se pueden clasificar como congénitas o adquiridas.
Las fístulas adquiridas pueden ser:
Traumáticas o iatrogénicas (75-85%) causadas por una técnica quirúrgica defectuosa, lesión del
intestino durante la manipulación, lisis de adherencias, cierre de la fascia abdominal o drenaje
percutáneo.
Espontáneas (15-25%), pueden ser causadas por irradiación intestinal previa, sepsis
intraabdominal o enfermedad inflamatoria intestinal, especialmente enfermedad de Crohn.
Las fístulas intestinales se clasifican en:
Internas
Externas: Son el tipo más común y generalmente son el resultado de complicaciones de una
cirugía abdominal previa (fuga anastomótica, lesión intestinal, lesión iatrogénica o exposición
del intestino a defectos abdominales grandes o malla protésica). El íleon es el sitio más común.
Las proximales (intestino delgado) suelen ser de alto gasto, mientras que los distales (colon)
tienden a ser de bajo gasto.
Mixtas: Involucran dos o más vísceras huecas con una conexión cutánea y casi siempre se
asocian con un absceso.
También se pueden clasificar de acuerdo a, gasto durante un periodo de 24 horas
Gasto bajo (<200 ml/día), mortalidad del 16-26%
Gasto moderado (200 a 500 ml/día)
Gasto alto (>500 ml/día), mortalidad del 50-54%
* Como regla general, mientras más próximo a las vías gastrointestinales sea el origen de la fístula,
mayor será el volumen del drenaje, y las fístulas con mayor drenaje son las más difíciles de tratar. La
razón estriba en que la función secretora del páncreas, vías biliares y yeyuno produce grandes pérdidas
de volumen, y la composición proteínica y electrolítica de estas secreciones origina anormalidades
nutricionales complejas.
* Las fístulas distales (colónicas o ileales bajas) tienden a ser de bajo gasto, por lo que causan pocos
problemas nutricionales o ninguno y ello facilita su tratamiento.
Una fistula se define como una comunicación anormal entre dos superficies epitelizadas. Las
fístulas en el tracto GI se originan en la pared intestinal, los conductos biliares o pancreáticos y
se comunican con los órganos adyacentes o el intestino (fístulas internas) o externamente con la
pared abdominal (fístula externa).
Epidemiologia
En 80% de los casos, las fístulas gastrointestinales son efectos secundarios de complicaciones
quirúrgicas; en el 20% restante son espontáneas, resultado de la enfermedad inflamatoria
intestinal, cáncer o radioterapia.
Mortalidad 5-21%
Alrededor de 90% de los pacientes con tratamiento experimenta el cierre espontáneo de la
fístula en plazos de 4 a 6 semanas después del control de la infección y de un tratamiento
óptimo. Sólo 10% requiere un cierre quirúrgico, que se recomienda realizar entre la sexta y
octava semanas después del hecho inicial, ya que las intervenciones quirúrgicas que se efectúan
demasiado pronto se acompañan de mayor riesgo de nuevas fístulas iatrogenias, con
recurrencia de la fístula original a causa del proceso inflamatorio.
Entre las fístulas gastrointestinales adquiridas, las fístulas esofágicas ocurren como consecuencia
de instrumentación, cirugía de cabeza y cuello o trauma.
Las fístulas gástricas son en su mayoría iatrogénicas (85%), como resultado de una fuga
anastomótica después de una úlcera péptica, procedimientos antirreflujo y cirugía bariátrica,
mientras que el resto se debe a irradiación, inflamación, isquemia y malignidad.
Las fístulas duodenales ocurren como una complicación de la resección gástrica, la resección
duodenal, los procedimientos del tracto biliar, las resecciones pancreáticas, los traumatismos,
las úlceras pépticas perforadas y el cáncer.
Las fístulas en íleon y yeyuno son de origen posquirúrgico en 90% de los casos; de 3 a 10% son
lesiones secundarias de pancreatitis, enfermedades inflamatorias o granulomatosas del
intestino.
Clasificación:
, Las fístulas se pueden clasificar como congénitas o adquiridas.
Las fístulas adquiridas pueden ser:
Traumáticas o iatrogénicas (75-85%) causadas por una técnica quirúrgica defectuosa, lesión del
intestino durante la manipulación, lisis de adherencias, cierre de la fascia abdominal o drenaje
percutáneo.
Espontáneas (15-25%), pueden ser causadas por irradiación intestinal previa, sepsis
intraabdominal o enfermedad inflamatoria intestinal, especialmente enfermedad de Crohn.
Las fístulas intestinales se clasifican en:
Internas
Externas: Son el tipo más común y generalmente son el resultado de complicaciones de una
cirugía abdominal previa (fuga anastomótica, lesión intestinal, lesión iatrogénica o exposición
del intestino a defectos abdominales grandes o malla protésica). El íleon es el sitio más común.
Las proximales (intestino delgado) suelen ser de alto gasto, mientras que los distales (colon)
tienden a ser de bajo gasto.
Mixtas: Involucran dos o más vísceras huecas con una conexión cutánea y casi siempre se
asocian con un absceso.
También se pueden clasificar de acuerdo a, gasto durante un periodo de 24 horas
Gasto bajo (<200 ml/día), mortalidad del 16-26%
Gasto moderado (200 a 500 ml/día)
Gasto alto (>500 ml/día), mortalidad del 50-54%
* Como regla general, mientras más próximo a las vías gastrointestinales sea el origen de la fístula,
mayor será el volumen del drenaje, y las fístulas con mayor drenaje son las más difíciles de tratar. La
razón estriba en que la función secretora del páncreas, vías biliares y yeyuno produce grandes pérdidas
de volumen, y la composición proteínica y electrolítica de estas secreciones origina anormalidades
nutricionales complejas.
* Las fístulas distales (colónicas o ileales bajas) tienden a ser de bajo gasto, por lo que causan pocos
problemas nutricionales o ninguno y ello facilita su tratamiento.