Tema 1. Historia Antigua de la
Península Ibérica
La colonización Fenicia y Tartesos
La colonización fenicia
Los fenicios
La llegada de los Pueblos del Mar en el mil doscientos antes de Cristo supuso un cambio
entero en todas las estructuras de Mesopotamia, por lo que los fenicios pudieron
desarrollarse de una forma espectacular. En realidad, los fenicios no eran unas estructuras
conjunta, sino que eran pueblos que compartían cultura. La cultura fenicia se basaba
principalmente en el comercio, en especial el Marítimo, pues la mayoría de sus ciudades
eran puertos. Entre los siglos diez y ocho antes de Cristo, los fenicios protagonizan una
gran expansión comercial y colonial por las costas mediterráneas y atlánticas. La motivación
fue clara, crear enclaves con los que comerciar con aún más materiales y poder aumentar
sus fronteras. Además, con la llegada de Assurnasirpal II tuvieron que pagar tributo, por lo
que era aún más necesario aumentar sus fronteras económicas. En un principio no estaba
pensado hacer colonias, sino que más bien serían puntos de control de los que se
obtendrían las materias primas encontradas en las nuevas tierras, pero la intensificación de
su comercio convertiría a estos puntos de control en colonias. Al principio se expandieron
por Chipre, el egeo y Creta hasta llegar a la península itálica. También llegaron al norte de
África y al sur de la Península Ibérica.
Fases de la colonización fenicia en la Península Ibérica
Se acepta que en el siglo IX hubo una etapa de precolonización en la que comenzarían los
contactos con las tribus indígenas del sur de la península. Estos contactos eran
principalmente comercios silenciosos, un tipo de comercio en el que no hacía falta ningún
tipo de estructura y se comercializaba con cantidades pequeñas de materias primas. Para
estos contactos los fenicios depositaban materias primas propias del Líbano en las playas
cercanas a las tribus indígenas, una vez las tribus quisieran esas materiales, ellos llevarían
sus propios materiales a la playa, cogerían las materias dadas por los fenicios y dejarían las
suyas. Esto se repetiría varias veces hasta que por fin se acordase el valor de los dos
productos. Al ver que este tipo de transacciones eran bastante comunes, se creó un lugar
específico para llevar a cabo estas relaciones y así hacer que sean más fáciles las
negociaciones. Para finales del siglo 9 y la primera mitad del siglo VI se inicia la Fundación
de Gadir, la primera colonia en territorio peninsular. A mediados del siglo siete se consolida
la presencia fenicia en la península, creando nuevos enclaves en el litoral mediterráneo y en
la costa atlántica. Con la llegada de Nabucodonosor II, los fenicios se extinguieron, pero las
colonias siguieron funcionando a través del nuevo imperio.
,El espacio geográfico de la colonización fenicia
El principal material que se extraerá de la península es la plata, así también como algunas
zonas de cultivo, por lo que será el cinturón pirítico del suroeste la principal zona de
colonias fenicias. Entonces podemos establecer tres zonas en las que se hizo efectiva la
presencia fenicia: en la costa mediterránea, la costa atlántica y el Tarteso.
Gadir
Según la tradición, la primera colonia fenicia fundada fue Gadir. Arqueológicamente, la
presencia oficial en Cádiz solo se constaba a finales del siglo IX. hay un enclave que consta
de presencia fenicia más antigua, Huelva. Según un texto de Estrabón, se realizaron tres
viajes a la península para explorar qué zona serían las mejores para formar una colonia.
Para ese entonces Gadir era una isla y no estaba conectada a la Tierra, pero fue ahí donde
se comenzó la primera colonia funcional de fenicios. Cádiz en ese entonces era una bahía
cerrada por una isla que conectaba con el río Guadalete, por lo que también había acceso
al interior de la Península. Es una zona protegida apta para un puerto, con gran riqueza
pesquera y una región potencialmente agrícola. Además, estaba cerca de centros como
Onuba, Huelva, y del Golfo tartésico.
Las aportaciones del mundo fenicio al sudoeste peninsular
Los fenicios introdujeron en el sur y sudoeste peninsular nuevos elementos que dinamizan
el desarrollo cultural de las poblaciones indígenas en multitud de ámbitos y que fueron un
estímulo fundamental para el desarrollo de estas sociedades: introdujeron la producción
minera metalúrgica, la producción cerámica, algunos elementos de la agricultura, la
ganadería, la pesca, el urbanismo y la arquitectura, la industria de la púrpura y el desarrollo
de circuitos comerciales que favorecían las conexiones entre los diferentes poblados.
Tartesos
Tarteso es una cultura de raíz atlántica que se originó y desarrollo en el cuadrante suroeste
de la Península Ibérica como resultado de la interacción y confluencia entre la población
indígena y los fenicios.
Cronología de la cultura tartésica
Todo comienza con la precolonización entre los siglos XII y IX antes de Cristo. Se trata de
una fase de concreción y consolidación en la que se define la raíz indígena que en la
siguiente etapa recibe la influencia oriental. Esta fase se caracteriza por la presencia de
materiales orientales junto con elementos que ponen evidencias la descripción de la zona al
final del Bronce. Existen en Huelva diferentes cerámicas de origen oriental, fenicio fechado
entre los años 900 y 770 antes de Cristo
La cultura tartésica, que se ha denominado también orientalizante, surge entre los siglos
ocho y la primera mitad del seis antes de Cristo. Se inicia con el establecimiento de los
fenicios y evoluciona paulatinamente a medida que crece el grado de interacción entre los
habitantes indígenas y los foráneos. Hacia mediados del siglo seis se produce el final de la
cultura tartésica y en el Bajo Guadalquivir se abre una etapa en la que se denomina
turdetano. En el quinientos treinta y cinco antes de Cristo se enfrentaron cartagineses y
etruscos contra griegos por el Control Comercial del Mediterráneo. Cartago había acabado
,con Tarteso para apropiarse de la Plata peninsular. La crisis de estas ciudades se debe a
una multitud de factores. El primero es las invasiones célticas en la meseta, el segundo la
reacción de Cartago ante la amenaza que supondría el control del Estrecho de Gibraltar por
parte de los griegos, también se sabe que hubo una crisis agropecuaria que provocó varias
hambrunas y que además hubo actividad sísmica que probablemente provocó un tsunami
que destruyese alguno de los puertos. La última fase se denomina auge de la periferia y se
sitúa entre el siglo 6 antes de Cristo y el siglo IV. En esta época se produce el colapso de
Tartesos, la esencia de la cultura tartésica se proyecta hacia el interior, hacia las tierras
medias del río Guadiana.
La economía de Tartesos
Las actividades motoras de la economía tartésica fueron la minería y la metalurgia. Las
zonas mineras más importantes fueron Riotinto y Aznalcóllar, a los que se asociaron
algunos pueblos mineros como Cerro Salomón y quebrantahuesos. En estas minas se
excedía principalmente la plata, también cobre, mientras que se abastecerían del estaño del
interior peninsular a través del comercio para elaborar sus armas. En los poblados mineros
tartésicos pervivió la producción doméstica, o una especialización artesanal muy localizada
y una organización siempre del trabajo. En estos poblados se documentan hornos como a
toberas, escorias, etc. La relación de intereses entre indígenas y fenicios sobre la
metalurgia era mutua: mientras que los indígenas controlaban los centros de producción de
La Plata, necesitaban plomo y técnicas para poder abstraer con mayor eficiencia, hecho que
tenían los fenicios con los cuales comerciaban. Además, los fenicios también aportaron
estrategias para exportar el producto a diferentes zonas, cosa de la que carecían los
indígenas del suroeste de la península. Por otra parte, la agricultura de la ganadería
también era muy importante para la subsistencia de los poblados. Existían algunos
asentamientos destinados solamente a las actividades agrícolas. Por otro lado, la pesca y
las salazones, además de la artesanía, consiguieron también cierto grado de importancia.
Organización social y política
La aparición de espacios residenciales mejor estructurados responde a un nuevo orden
jerárquico, también aparece en murallas y ponen especial interés en preservar los recursos
económicos de la comunidad. En la sociedad indígena de Bronce Final se basaba
principalmente en las relaciones sociales basadas en lazos de parentesco, mientras que los
fenicios favorecieron el incremento de la desigualdad al monopolizar los individuos y grupos
familiares mejor situados. Las necrópolis permitían extraer una Radiografía de la
organización social en Tartesos. Estas tumbas demuestran un cambio social grande entre
los siglos ocho y siete antes de Cristo. En la necrópolis Setefilla se observa muy bien este
cambio. Aquí en el siglo 8 antes de Cristo se documenta un tipo de enterramiento tubular
consistente en un conjunto de cremaciones en urna acompañadas del correspondiente a
Juan funerario. Tales estructuras tubulares sugieren la existencia linajes o grupos de
parentesco cuyos miembros se entierran en una misma zona y sin diferencias de riqueza.
Desde finales del siglo VIII e inicios del siglo 7 se observa un cambio en los tipos de
enterramiento que pone de manifiesto la jerarquización de la sociedad. Comienzan a
aparecer tumbas principescas, consistentes en cámaras funerarias de mampostería con
corredores de acceso cubiertos con túmulos que eran visibles sobre el horizonte larga
distancia. El resto de la población se enterraba en estructuras funerarias mucho más
simples y de escasa visibilidad. Por lo general eran cremaciones en unas, depositadas en
, un hoyo con poca o en una señalización y agrupadas en conjuntos. Otra novedad es que
ahora los ajuares intentaban demostrar la categoría social del difunto. En la tumba diecisiete
de la necrópolis de la joya, apareció un carro. Además, se ha detectado también la
presencia de muchas ánforas y copas, por lo que el vino era una bebida bastante popular
en la cultura tartésica. Gracias a las necrópolis podemos comprender que en la sociedad
tartésica existía desigualdad social, gobernada por una pequeña aristocracia frente a una
multitud del pueblo llano. En cuanto a la organización política, hay que pensar en una
organización similar a la del Mediterráneo oriental, en pequeñas ciudades estado que
podían formar una liga y convertir entre ellas, pero sin formar un gran estado.
Desconocemos como se articulaban los diferentes ámbitos y centros entre sí. En cuanto a la
forma de gobierno, más que un poder centralizado de tipo monárquico habría que pensar
más bien en una sociedad gobernada por príncipes o señores.
Tema 2. Griegos y cartagineses en la Península
Ibérica antes de la segunda guerra púnica
Los griegos en la Península Ibérica
La colonización griega en el Mediterráneo
los cambios estructurales en la sociedad griega durante el siglo ocho antes de Cristo
permiten la creciente colonización de las ciudades estado de la Helade. En este contexto se
inició un fenómeno de expansión por el Mediterráneo que se prolongó desde el siglo 8 hasta
el siglo 6. Este movimiento con infrarrojo llegó por el Mediterráneo estuvo causado por tres
problemas en las tierras de origen. El principal eran las casas de tierras motivadas por el
crecimiento demográfico y la herencia tradicional. Además, Grecia no es un territorio
especialmente apto para la agricultura. En segundo lugar, el creciente de desarrollo de la
artesanía del comercio en las polis, que comienzan a interesarse por establecer centros y
vías de convención, favorecieron también la colonización. Además, existía una cierta
tensión entre los artesanos y comerciantes enriquecidos que veían como la aristocracia
monopolizaba la propiedad de las tierras e instituciones, por lo que la salida Mediterráneo
fue una forma bastante eficiente de aliviar esas tensiones. Para formar una nueva colonia,
la metrópolis decidía organizar una expedición y una vez había recibido la correspondiente
sanción religiosa en el oráculo de Delfos, se comenzaba con la colonia. El Oikistes era el
fundador y proporcionaba los medios para poder llegar a los nuevos territorios. Los
territorios tenían dos tipos: la apoiquía y el Emporion. La primera fase colonizadora se
basaba principalmente en la Magna Grecia y en la península itálica, fue a partir de la
segunda que se expandieron hacia Egipto, el Mar Negro y la Península Ibérica.
Características generales de la presencia griega en Iberia
Igual que en el caso fenicio, la presencia de los griegos en la Península Ibérica no conllevo
nunca ningún conflicto armado entre las nuevas colonias y los indígenas. También tuvo una
presencia muy limitada a la costa, en especial la zona de Cataluña y Valencia. Por lo
general, todos asentamientos tenían interés solamente comercial y nunca querían aumentar
en exceso su territorio. Los intercambios comerciales se basaron principalmente en la
Península Ibérica
La colonización Fenicia y Tartesos
La colonización fenicia
Los fenicios
La llegada de los Pueblos del Mar en el mil doscientos antes de Cristo supuso un cambio
entero en todas las estructuras de Mesopotamia, por lo que los fenicios pudieron
desarrollarse de una forma espectacular. En realidad, los fenicios no eran unas estructuras
conjunta, sino que eran pueblos que compartían cultura. La cultura fenicia se basaba
principalmente en el comercio, en especial el Marítimo, pues la mayoría de sus ciudades
eran puertos. Entre los siglos diez y ocho antes de Cristo, los fenicios protagonizan una
gran expansión comercial y colonial por las costas mediterráneas y atlánticas. La motivación
fue clara, crear enclaves con los que comerciar con aún más materiales y poder aumentar
sus fronteras. Además, con la llegada de Assurnasirpal II tuvieron que pagar tributo, por lo
que era aún más necesario aumentar sus fronteras económicas. En un principio no estaba
pensado hacer colonias, sino que más bien serían puntos de control de los que se
obtendrían las materias primas encontradas en las nuevas tierras, pero la intensificación de
su comercio convertiría a estos puntos de control en colonias. Al principio se expandieron
por Chipre, el egeo y Creta hasta llegar a la península itálica. También llegaron al norte de
África y al sur de la Península Ibérica.
Fases de la colonización fenicia en la Península Ibérica
Se acepta que en el siglo IX hubo una etapa de precolonización en la que comenzarían los
contactos con las tribus indígenas del sur de la península. Estos contactos eran
principalmente comercios silenciosos, un tipo de comercio en el que no hacía falta ningún
tipo de estructura y se comercializaba con cantidades pequeñas de materias primas. Para
estos contactos los fenicios depositaban materias primas propias del Líbano en las playas
cercanas a las tribus indígenas, una vez las tribus quisieran esas materiales, ellos llevarían
sus propios materiales a la playa, cogerían las materias dadas por los fenicios y dejarían las
suyas. Esto se repetiría varias veces hasta que por fin se acordase el valor de los dos
productos. Al ver que este tipo de transacciones eran bastante comunes, se creó un lugar
específico para llevar a cabo estas relaciones y así hacer que sean más fáciles las
negociaciones. Para finales del siglo 9 y la primera mitad del siglo VI se inicia la Fundación
de Gadir, la primera colonia en territorio peninsular. A mediados del siglo siete se consolida
la presencia fenicia en la península, creando nuevos enclaves en el litoral mediterráneo y en
la costa atlántica. Con la llegada de Nabucodonosor II, los fenicios se extinguieron, pero las
colonias siguieron funcionando a través del nuevo imperio.
,El espacio geográfico de la colonización fenicia
El principal material que se extraerá de la península es la plata, así también como algunas
zonas de cultivo, por lo que será el cinturón pirítico del suroeste la principal zona de
colonias fenicias. Entonces podemos establecer tres zonas en las que se hizo efectiva la
presencia fenicia: en la costa mediterránea, la costa atlántica y el Tarteso.
Gadir
Según la tradición, la primera colonia fenicia fundada fue Gadir. Arqueológicamente, la
presencia oficial en Cádiz solo se constaba a finales del siglo IX. hay un enclave que consta
de presencia fenicia más antigua, Huelva. Según un texto de Estrabón, se realizaron tres
viajes a la península para explorar qué zona serían las mejores para formar una colonia.
Para ese entonces Gadir era una isla y no estaba conectada a la Tierra, pero fue ahí donde
se comenzó la primera colonia funcional de fenicios. Cádiz en ese entonces era una bahía
cerrada por una isla que conectaba con el río Guadalete, por lo que también había acceso
al interior de la Península. Es una zona protegida apta para un puerto, con gran riqueza
pesquera y una región potencialmente agrícola. Además, estaba cerca de centros como
Onuba, Huelva, y del Golfo tartésico.
Las aportaciones del mundo fenicio al sudoeste peninsular
Los fenicios introdujeron en el sur y sudoeste peninsular nuevos elementos que dinamizan
el desarrollo cultural de las poblaciones indígenas en multitud de ámbitos y que fueron un
estímulo fundamental para el desarrollo de estas sociedades: introdujeron la producción
minera metalúrgica, la producción cerámica, algunos elementos de la agricultura, la
ganadería, la pesca, el urbanismo y la arquitectura, la industria de la púrpura y el desarrollo
de circuitos comerciales que favorecían las conexiones entre los diferentes poblados.
Tartesos
Tarteso es una cultura de raíz atlántica que se originó y desarrollo en el cuadrante suroeste
de la Península Ibérica como resultado de la interacción y confluencia entre la población
indígena y los fenicios.
Cronología de la cultura tartésica
Todo comienza con la precolonización entre los siglos XII y IX antes de Cristo. Se trata de
una fase de concreción y consolidación en la que se define la raíz indígena que en la
siguiente etapa recibe la influencia oriental. Esta fase se caracteriza por la presencia de
materiales orientales junto con elementos que ponen evidencias la descripción de la zona al
final del Bronce. Existen en Huelva diferentes cerámicas de origen oriental, fenicio fechado
entre los años 900 y 770 antes de Cristo
La cultura tartésica, que se ha denominado también orientalizante, surge entre los siglos
ocho y la primera mitad del seis antes de Cristo. Se inicia con el establecimiento de los
fenicios y evoluciona paulatinamente a medida que crece el grado de interacción entre los
habitantes indígenas y los foráneos. Hacia mediados del siglo seis se produce el final de la
cultura tartésica y en el Bajo Guadalquivir se abre una etapa en la que se denomina
turdetano. En el quinientos treinta y cinco antes de Cristo se enfrentaron cartagineses y
etruscos contra griegos por el Control Comercial del Mediterráneo. Cartago había acabado
,con Tarteso para apropiarse de la Plata peninsular. La crisis de estas ciudades se debe a
una multitud de factores. El primero es las invasiones célticas en la meseta, el segundo la
reacción de Cartago ante la amenaza que supondría el control del Estrecho de Gibraltar por
parte de los griegos, también se sabe que hubo una crisis agropecuaria que provocó varias
hambrunas y que además hubo actividad sísmica que probablemente provocó un tsunami
que destruyese alguno de los puertos. La última fase se denomina auge de la periferia y se
sitúa entre el siglo 6 antes de Cristo y el siglo IV. En esta época se produce el colapso de
Tartesos, la esencia de la cultura tartésica se proyecta hacia el interior, hacia las tierras
medias del río Guadiana.
La economía de Tartesos
Las actividades motoras de la economía tartésica fueron la minería y la metalurgia. Las
zonas mineras más importantes fueron Riotinto y Aznalcóllar, a los que se asociaron
algunos pueblos mineros como Cerro Salomón y quebrantahuesos. En estas minas se
excedía principalmente la plata, también cobre, mientras que se abastecerían del estaño del
interior peninsular a través del comercio para elaborar sus armas. En los poblados mineros
tartésicos pervivió la producción doméstica, o una especialización artesanal muy localizada
y una organización siempre del trabajo. En estos poblados se documentan hornos como a
toberas, escorias, etc. La relación de intereses entre indígenas y fenicios sobre la
metalurgia era mutua: mientras que los indígenas controlaban los centros de producción de
La Plata, necesitaban plomo y técnicas para poder abstraer con mayor eficiencia, hecho que
tenían los fenicios con los cuales comerciaban. Además, los fenicios también aportaron
estrategias para exportar el producto a diferentes zonas, cosa de la que carecían los
indígenas del suroeste de la península. Por otra parte, la agricultura de la ganadería
también era muy importante para la subsistencia de los poblados. Existían algunos
asentamientos destinados solamente a las actividades agrícolas. Por otro lado, la pesca y
las salazones, además de la artesanía, consiguieron también cierto grado de importancia.
Organización social y política
La aparición de espacios residenciales mejor estructurados responde a un nuevo orden
jerárquico, también aparece en murallas y ponen especial interés en preservar los recursos
económicos de la comunidad. En la sociedad indígena de Bronce Final se basaba
principalmente en las relaciones sociales basadas en lazos de parentesco, mientras que los
fenicios favorecieron el incremento de la desigualdad al monopolizar los individuos y grupos
familiares mejor situados. Las necrópolis permitían extraer una Radiografía de la
organización social en Tartesos. Estas tumbas demuestran un cambio social grande entre
los siglos ocho y siete antes de Cristo. En la necrópolis Setefilla se observa muy bien este
cambio. Aquí en el siglo 8 antes de Cristo se documenta un tipo de enterramiento tubular
consistente en un conjunto de cremaciones en urna acompañadas del correspondiente a
Juan funerario. Tales estructuras tubulares sugieren la existencia linajes o grupos de
parentesco cuyos miembros se entierran en una misma zona y sin diferencias de riqueza.
Desde finales del siglo VIII e inicios del siglo 7 se observa un cambio en los tipos de
enterramiento que pone de manifiesto la jerarquización de la sociedad. Comienzan a
aparecer tumbas principescas, consistentes en cámaras funerarias de mampostería con
corredores de acceso cubiertos con túmulos que eran visibles sobre el horizonte larga
distancia. El resto de la población se enterraba en estructuras funerarias mucho más
simples y de escasa visibilidad. Por lo general eran cremaciones en unas, depositadas en
, un hoyo con poca o en una señalización y agrupadas en conjuntos. Otra novedad es que
ahora los ajuares intentaban demostrar la categoría social del difunto. En la tumba diecisiete
de la necrópolis de la joya, apareció un carro. Además, se ha detectado también la
presencia de muchas ánforas y copas, por lo que el vino era una bebida bastante popular
en la cultura tartésica. Gracias a las necrópolis podemos comprender que en la sociedad
tartésica existía desigualdad social, gobernada por una pequeña aristocracia frente a una
multitud del pueblo llano. En cuanto a la organización política, hay que pensar en una
organización similar a la del Mediterráneo oriental, en pequeñas ciudades estado que
podían formar una liga y convertir entre ellas, pero sin formar un gran estado.
Desconocemos como se articulaban los diferentes ámbitos y centros entre sí. En cuanto a la
forma de gobierno, más que un poder centralizado de tipo monárquico habría que pensar
más bien en una sociedad gobernada por príncipes o señores.
Tema 2. Griegos y cartagineses en la Península
Ibérica antes de la segunda guerra púnica
Los griegos en la Península Ibérica
La colonización griega en el Mediterráneo
los cambios estructurales en la sociedad griega durante el siglo ocho antes de Cristo
permiten la creciente colonización de las ciudades estado de la Helade. En este contexto se
inició un fenómeno de expansión por el Mediterráneo que se prolongó desde el siglo 8 hasta
el siglo 6. Este movimiento con infrarrojo llegó por el Mediterráneo estuvo causado por tres
problemas en las tierras de origen. El principal eran las casas de tierras motivadas por el
crecimiento demográfico y la herencia tradicional. Además, Grecia no es un territorio
especialmente apto para la agricultura. En segundo lugar, el creciente de desarrollo de la
artesanía del comercio en las polis, que comienzan a interesarse por establecer centros y
vías de convención, favorecieron también la colonización. Además, existía una cierta
tensión entre los artesanos y comerciantes enriquecidos que veían como la aristocracia
monopolizaba la propiedad de las tierras e instituciones, por lo que la salida Mediterráneo
fue una forma bastante eficiente de aliviar esas tensiones. Para formar una nueva colonia,
la metrópolis decidía organizar una expedición y una vez había recibido la correspondiente
sanción religiosa en el oráculo de Delfos, se comenzaba con la colonia. El Oikistes era el
fundador y proporcionaba los medios para poder llegar a los nuevos territorios. Los
territorios tenían dos tipos: la apoiquía y el Emporion. La primera fase colonizadora se
basaba principalmente en la Magna Grecia y en la península itálica, fue a partir de la
segunda que se expandieron hacia Egipto, el Mar Negro y la Península Ibérica.
Características generales de la presencia griega en Iberia
Igual que en el caso fenicio, la presencia de los griegos en la Península Ibérica no conllevo
nunca ningún conflicto armado entre las nuevas colonias y los indígenas. También tuvo una
presencia muy limitada a la costa, en especial la zona de Cataluña y Valencia. Por lo
general, todos asentamientos tenían interés solamente comercial y nunca querían aumentar
en exceso su territorio. Los intercambios comerciales se basaron principalmente en la