EXAMEN HISTORIA
ANTIGUA
,EGIPTO
,1. GÉNESIS Y ORGANIZACIÓN DEL ESTADO EGIPCIO. EL IMPERIO ANTIGUO
El Imperio Antiguo es un periodo que abarca las Dinastías III-VI, entre el 2686 y 2181
a.C., de las cuales las tres primeras significan un gran desarrollo y la última una
decadencia del poder real y transición hacia el Primer Periodo Intermedio (2181-2055
a.C.). Comienza con el reinado de Nebka y Djeser, hijos del último monarca de la
segunda dinastía de época Tinita (3000-2686 a.C.), cuando se unificó el Alto y Bajo
Egipto.
Es especialmente relevante el reinado de Djeser o Zoser, ya que él marcará las bases
de gobierno que evolucionarán durante el Imperio Antiguo. Traslada la capital, que
alberga el Khenou, la sede de la administración o residencia, y el Per aa, la Gran casa
o palacio real, que contaba con un “director del palacio”, a Menfis, ciudad límite entre
el Bajo y Alto Egipto; incorpora a Ra, dios del sol, al culto real; mejora la
administración y sustituye la mastaba por la pirámide como construcción
funeraria real. Djeser ordena edificar su pirámide escalonada en Saqqara, ideada por
su consejero y arquitecto Imhotep.
La construcción de pirámides como lugar de enterramiento está ligado al culto real a
Ra, comenzado por Djeser y potenciado por otros faraones como Didufri, de la IV
Dinastía que se hace llamar “Sa Ra” o “hijo de Dios”. La pirámide es una construcción
monumental que, por su gran altura, permite al difunto estar más próximo a Ra. Su
evolución es paralela al desarrollo del Estado durante el Imperio Antiguo, puesto que
se necesita una gran cantidad de recursos para llevarla a cabo en un periodo
relativamente corto de tiempo. Las formas se perfeccionan gradualmente,
comenzando por la primera pirámide escalonada de Djeser, la pirámide de Meidum de
Huni, con una forma semejante a la de un obelisco, la pirámide romboidal en Dashur
de Senefer y culminan con la construcción de las pirámides de Giza de Khéops,
Khefrén en la IV Dinastía. Después del gobierno de estos reyes, se puede observar
una pérdida del poder real con la pirámide de Micerinos, de menor tamaño que la de
sus predecesores. Su hijo, Shepseskaf, intenta fallidamente alejarse de las
concepciones teológicas heliopolitanas y disminuir la influencia del clero de Ra
volviendo a la construcción de la mastaba; sin embargo, la pérdida de poder y la
decadencia del Imperio Antiguo va en aumento durante la V y, sobre todo, en la VI
Dinastía.
, El Estado egipcio en el Imperio Antiguo abarca el Alto y Bajo Egipto, desde la Primera
Catarata hasta el Delta del Nilo, siendo la ciudad de Menfis la que marca el final del
Bajo Egipto. El territorio egipcio se dividía a su vez en unidades más pequeñas
llamadas “nomos” o “sepaut”, que tenían su propia autoridad política, religiosa con un
culto a una divinidad principal en cada una de ellas. Los nomos estebaban gobernados
por nomarcas o “heqa sepat”, que controlaban las explotaciones agrícolas y la
recaudación de impuestos. Esta división surge del proceso de sedentarismo de los
pueblos habitantes de Egipto. Cuando eran nómadas, la respuesta ante la proximidad
con otro grupo vecino para evitar un conflicto era el desplazamiento constante de las
poblaciones, por lo que, al convertirse en sedentarios, se forman organizaciones y
gobiernos locales para protegerse y normalizar las relaciones entre las poblaciones
más cercanas, favoreciéndose así la evolución de las sociedades y el progreso de la
civilización. Esta organización en nomos, que en un principio provoca la concentración
del poder, es también la responsable de la caída del Imperio Antiguo, ya que, el poder
central del rey se va debilitando en favor de los nomarcas, título que se hace
hereditario a partir del reinado de Pepi I en la VI Dinastía. Era común que tuviesen
bajo su poder varios nomos, en los que comienzan a residir a mediados del Imperio
Antiguo. Esto propicia la creación de “dinastías locales” que acumularon un gran
poder y que fueron capaces de sublevarse contra el monarca.
Como ya se ha mencionado anteriormente, la figura principal del estado egipcio es el
rey o faraón, aunque realmente este término sólo puede utilizarse a partir del Imperio
Medio con el reinado de Amenofis IV de la XVIII Dinastía. El rey era el soberano de
todos los egipcios, controlaba el Alto y Bajo Egipto, por lo que portaba la Doble
corona o sejempty, así como otros símbolos como el pañuelo de cabeza o khat o el
tocado real o nemes, la barba falsa o uraeus y la falda corte o shendyt. Además,
era adorado por su origen divino y ostentaba cinco títulos: Horus colocado sobre un
serej, fachada de edificio, con su nombre como soberano divino; Nebti o señor de las
dos damas, protegido por la diosa de Hieracómpolis Nejbet y la diosa de Buto Uadjet;
Horus de Oro, ya que se consideraba áurea a la carne del rey; Nesu-Biti, dueño de
la abeja y la caña, monarca del Alto y Bajo Egipto e “hijo de Ra” a partir de Didufri.
Pese a su gran poder, se piensa que el faraón no era considerado un Dios en vida,
sino que estaba estrechamente relacionado con el dios halcón Horus y Ra. Después
de su muerte, se convertía en Osiris, por lo que era necesario servir al monarca para
alcanzar la vida de ultratumba.