Bloque 6. Inmunología.
La inmunología es la ciencia que estudia los mecanismos de defensa que protegen al organismo de
infecciones producidas por microorganismos (virus, bacterias, hongos, protozoos) y otros agentes
patógenos. Para ello, el organismo dispone de tres niveles de barrera que se ponen en marcha de forma
coordinada, consecutiva y cada vez más específicos.
Unidad 1. Defensas del organismo contra una infección.
Una infección es la penetración y posterior proliferación de un patógeno nocivo, normalmente un
microorganismo, en el interior del organismo.
1. Barreras inespecíficas.
Las barreras inespecíficas actúan del mismo modo ante cualquier patógeno, independientemente de
que se trate del primero o de sucesivos encuentros con él.
1.1. Las barreras primarias.
Las barreras primarias son las superficies a través de las que el organismo se relaciona con el exterior.
- La piel. Es una barrera natural eficaz que recubre y protege al organismo. Tiene un grosor de
0,5-5 mm, y es continua y sensible. Su capa externa, la epidermis, está formada por un
epitelio poliestratificado y queratinizado, que se renueva constantemente. En la zona más
profunda, el estrato germinativo, se generan nuevas células, mientras que el estrato córneo
superficial se descama perdiendo células muertas en la superficie. Estas células llenas de
queratina se combinan con las secreciones de las glándulas sebáceas y sudoríparas, formando
el manto ácido, una "crema protectora" natural con un pH ligeramente ácido.
- Las mucosas. Las cavidades y orificios naturales, como la boca, las fosas nasales, el interior
de los párpados, el tubo digestivo, la vagina o la uretra, presentan una piel especial, la
mucosa, mucho más fina y con un epitelio sin estrato córneo. Aunque podrían parecer vías de
acceso fáciles, cuentan con superficies ciliadas que dirigen sus secreciones hacia el exterior,
reforzando la protección por su naturaleza química o por el pH que generan. Muchas mucosas
también albergan microorganismos en simbiosis, que previenen la colonización de patógenos.
-
1.2. Las barreras secundarias.
Cuando los agentes patógenos atraviesan la piel o las mucosas por una herida, quemadura o lesión,
pueden llegar al medio interno, que ofrece condiciones favorables para su proliferación. La sangre, la
linfa y la orina son buenos medios de cultivo, pero son muy selectivos debido a la presencia de
sustancias protectoras como anticuerpos, lisozima y complemento (el pH de la sangre y la linfa
favorece la proliferación bacteriana, pero el pH ácido de la orina no).
Cuando una herida se infecta los microorganismos pueden penetrar, lo que provoca la activación de
las barreras secundarias, que actúan con la reacción inflamatoria, la fagocitosis, el sistema del
complemento y el interferón.
,1.2.1. Células inespecíficas.
Las células inespecíficas fagocitan microorganismos, restos celulares y partículas inútiles o nocivas
para eliminarlas. Son algunos tipos de leucocitos, generalmente fagocitos:
- Monocitos. Son leucocitos de núcleo grande y granulación fina. Se forman en la médula ósea
y maduran en la sangre. Ingieren sustancias exógenas o peligrosas, y presentan antígenos a
otras células inmunitarias. Tras estar varias horas en el torrente circulatorio, migran a los
pulmones, la médula ósea, los ganglios, el bazo o el hígado, y se transforman en macrófagos.
- Macrófagos. Son células grandes, con gran capacidad para fagocitar. Derivan de monocitos,
de células madre granulocíticas o de la división celular de macrófagos preexistentes. Son
células que presentan gran cantidad de lisosomas. Se encuentran en casi todos los tejidos y
órganos, donde permanecen a la espera hasta entrar en acción.
- Neutrófilos. Son más abundantes que los monocitos, pero viven menos, son más pequeños y
su núcleo es lobulado. Estos abandonan los vasos sanguíneos (diapédesis) para desplazarse
con movimiento ameboide hacia los tejidos infectados.
- Células dendríticas. Son eficaces en la fagocitosis, y se encuentran en los tejidos que están
en contacto con el medio externo, como la piel, la mucosa nasal, los pulmones, el estómago y
los intestinos. Actúan también como células presentadoras de antígeno.
Los primeros fagocitos en actuar son los histiocitos, macrófagos del tejido conjuntivo. Estos son
sustituidos por los neutrófilos, que llegan desde la sangre. Los neutrófilos viven poco y son
reemplazados por los macrófagos. Por otro lado, los eosinófilos y basófilos actúan frente a patógenos
pluricelulares. Los fagocitos se originan a partir de células madre hematopoyéticas en la médula ósea,
por un proceso propio de diferenciación celular conocido como línea mieloide.
, 1.2.2. La reacción inflamatoria y la fagocitosis.
Reacción inflamatoria.
La reacción inflamatoria es una respuesta inespecífica local que aparece cuando hay rotura celular e
invasión de patógenos a través de las defensas externas del organismo. Su función es aislar, inactivar y
destruir los agentes agresores y restaurar las zonas dañadas.
Se desencadena cuando las células de los tejidos afectados por un proceso infeccioso liberan
sustancias químicas como la histamina o la serotonina (que atraen a las células fagociticas y son
vasodilatadores), debido a las cuales la zona se inflama y se enrojece.
- La inflamación (edema) está causada por el aumento de la permeabilidad capilar que permite
al plasma escaparse desde los capilares al espacio intersticial.
- El enrojecimiento (eritema) se produce como consecuencia del incremento del flujo
sanguíneo que llega al área afectada.
- Otros efectos son el calor local y el dolor. La sangre trae a la zona una gran cantidad de
células fagocíticas que hacen su labor, lo que se pone en evidencia por la presencia de pus.
Este es una mezcla de suero, bacterias muertas y glóbulos blancos que mueren tras fagocitar
grandes cantidades de bacterias, células dañadas y sustancias extrañas.
Fagocitosis.
La fagocitosis es el mecanismo por el que los fagocitos, que tienen una membrana fina y deformable,
emiten pseudópodos que engloban a los microorganismos, formando vacuolas fagociticas a las que
vierten las enzimas de sus lisosomas. Las enzimas digieren los patógenos y así se aprovechan de sus
componentes moleculares. Los restos no digeridos son expulsados al exterior.
1. El tejido afectado libera histamina, que provoca un aumento del flujo sanguíneo en la zona.
2. Los fagocitos atraviesan los capilares y acuden a la zona afectada.
3. Los fagocitos engloban a los microorganismos, los digieren, y los restos son expulsados.
La inmunología es la ciencia que estudia los mecanismos de defensa que protegen al organismo de
infecciones producidas por microorganismos (virus, bacterias, hongos, protozoos) y otros agentes
patógenos. Para ello, el organismo dispone de tres niveles de barrera que se ponen en marcha de forma
coordinada, consecutiva y cada vez más específicos.
Unidad 1. Defensas del organismo contra una infección.
Una infección es la penetración y posterior proliferación de un patógeno nocivo, normalmente un
microorganismo, en el interior del organismo.
1. Barreras inespecíficas.
Las barreras inespecíficas actúan del mismo modo ante cualquier patógeno, independientemente de
que se trate del primero o de sucesivos encuentros con él.
1.1. Las barreras primarias.
Las barreras primarias son las superficies a través de las que el organismo se relaciona con el exterior.
- La piel. Es una barrera natural eficaz que recubre y protege al organismo. Tiene un grosor de
0,5-5 mm, y es continua y sensible. Su capa externa, la epidermis, está formada por un
epitelio poliestratificado y queratinizado, que se renueva constantemente. En la zona más
profunda, el estrato germinativo, se generan nuevas células, mientras que el estrato córneo
superficial se descama perdiendo células muertas en la superficie. Estas células llenas de
queratina se combinan con las secreciones de las glándulas sebáceas y sudoríparas, formando
el manto ácido, una "crema protectora" natural con un pH ligeramente ácido.
- Las mucosas. Las cavidades y orificios naturales, como la boca, las fosas nasales, el interior
de los párpados, el tubo digestivo, la vagina o la uretra, presentan una piel especial, la
mucosa, mucho más fina y con un epitelio sin estrato córneo. Aunque podrían parecer vías de
acceso fáciles, cuentan con superficies ciliadas que dirigen sus secreciones hacia el exterior,
reforzando la protección por su naturaleza química o por el pH que generan. Muchas mucosas
también albergan microorganismos en simbiosis, que previenen la colonización de patógenos.
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1.2. Las barreras secundarias.
Cuando los agentes patógenos atraviesan la piel o las mucosas por una herida, quemadura o lesión,
pueden llegar al medio interno, que ofrece condiciones favorables para su proliferación. La sangre, la
linfa y la orina son buenos medios de cultivo, pero son muy selectivos debido a la presencia de
sustancias protectoras como anticuerpos, lisozima y complemento (el pH de la sangre y la linfa
favorece la proliferación bacteriana, pero el pH ácido de la orina no).
Cuando una herida se infecta los microorganismos pueden penetrar, lo que provoca la activación de
las barreras secundarias, que actúan con la reacción inflamatoria, la fagocitosis, el sistema del
complemento y el interferón.
,1.2.1. Células inespecíficas.
Las células inespecíficas fagocitan microorganismos, restos celulares y partículas inútiles o nocivas
para eliminarlas. Son algunos tipos de leucocitos, generalmente fagocitos:
- Monocitos. Son leucocitos de núcleo grande y granulación fina. Se forman en la médula ósea
y maduran en la sangre. Ingieren sustancias exógenas o peligrosas, y presentan antígenos a
otras células inmunitarias. Tras estar varias horas en el torrente circulatorio, migran a los
pulmones, la médula ósea, los ganglios, el bazo o el hígado, y se transforman en macrófagos.
- Macrófagos. Son células grandes, con gran capacidad para fagocitar. Derivan de monocitos,
de células madre granulocíticas o de la división celular de macrófagos preexistentes. Son
células que presentan gran cantidad de lisosomas. Se encuentran en casi todos los tejidos y
órganos, donde permanecen a la espera hasta entrar en acción.
- Neutrófilos. Son más abundantes que los monocitos, pero viven menos, son más pequeños y
su núcleo es lobulado. Estos abandonan los vasos sanguíneos (diapédesis) para desplazarse
con movimiento ameboide hacia los tejidos infectados.
- Células dendríticas. Son eficaces en la fagocitosis, y se encuentran en los tejidos que están
en contacto con el medio externo, como la piel, la mucosa nasal, los pulmones, el estómago y
los intestinos. Actúan también como células presentadoras de antígeno.
Los primeros fagocitos en actuar son los histiocitos, macrófagos del tejido conjuntivo. Estos son
sustituidos por los neutrófilos, que llegan desde la sangre. Los neutrófilos viven poco y son
reemplazados por los macrófagos. Por otro lado, los eosinófilos y basófilos actúan frente a patógenos
pluricelulares. Los fagocitos se originan a partir de células madre hematopoyéticas en la médula ósea,
por un proceso propio de diferenciación celular conocido como línea mieloide.
, 1.2.2. La reacción inflamatoria y la fagocitosis.
Reacción inflamatoria.
La reacción inflamatoria es una respuesta inespecífica local que aparece cuando hay rotura celular e
invasión de patógenos a través de las defensas externas del organismo. Su función es aislar, inactivar y
destruir los agentes agresores y restaurar las zonas dañadas.
Se desencadena cuando las células de los tejidos afectados por un proceso infeccioso liberan
sustancias químicas como la histamina o la serotonina (que atraen a las células fagociticas y son
vasodilatadores), debido a las cuales la zona se inflama y se enrojece.
- La inflamación (edema) está causada por el aumento de la permeabilidad capilar que permite
al plasma escaparse desde los capilares al espacio intersticial.
- El enrojecimiento (eritema) se produce como consecuencia del incremento del flujo
sanguíneo que llega al área afectada.
- Otros efectos son el calor local y el dolor. La sangre trae a la zona una gran cantidad de
células fagocíticas que hacen su labor, lo que se pone en evidencia por la presencia de pus.
Este es una mezcla de suero, bacterias muertas y glóbulos blancos que mueren tras fagocitar
grandes cantidades de bacterias, células dañadas y sustancias extrañas.
Fagocitosis.
La fagocitosis es el mecanismo por el que los fagocitos, que tienen una membrana fina y deformable,
emiten pseudópodos que engloban a los microorganismos, formando vacuolas fagociticas a las que
vierten las enzimas de sus lisosomas. Las enzimas digieren los patógenos y así se aprovechan de sus
componentes moleculares. Los restos no digeridos son expulsados al exterior.
1. El tejido afectado libera histamina, que provoca un aumento del flujo sanguíneo en la zona.
2. Los fagocitos atraviesan los capilares y acuden a la zona afectada.
3. Los fagocitos engloban a los microorganismos, los digieren, y los restos son expulsados.