Los accidentes de aviación de Sanjurjo y Mola, la ejecución del líder de la Falange, José Antonio
Primo de Rivera por parte de la República y su victoria en la Guerra Civil convirtieron a Franco en el
líder indiscutible de España durante casi cuarenta años.
1. Fundamentos ideológicos, políticos y sociales del Régimen de Franco
1.1 Fundamentos ideológicos del franquismo: nacionalcatolicismo, militarismo, nacionalismo
español centrista y corporativismo fascista
Franco fusionó el nacionalismo español y la religión católica en un término denominado
nacionalcatolicismo. Esta ideología consideraba la fe católica consustancial al ser español.
Mediante la unión entre Iglesia y Estado el franquismo consiguió atraer a su causa a los católicos
españoles.
El militarismo constituía otro pilar en la ideología de Franco, ya que éste entendía al Ejército como
núcleo central de la esencia nacional y el legítimo intérprete de la voluntad popular. Para Franco
había sido el Ejército, y no la democracia, el que había salvado España del comunismo y por eso a
los militares se les confiaron numerosos cargos políticos y de responsabilidad.
El franquismo tenía una ideología nacionalista española muy centralista; para Franco uno de los
mayores errores de la República había sido acceder a las exigencias autonomistas de vascos y
catalanes. Por ello, Franco reprimió los nacionalismos vasco y catalán y el nacionalismo español fue
utilizado por Franco para unir al pueblo español y conseguir su apoyo.
El régimen franquista planteó una tercera vía: el nacionalsindicalismo. En la práctica, el franquismo
fue capitalista, es decir, permitía la existencia de empresas y propiedad privada, y, mediante el
único sindicato legal (el Sindicato Vertical), controló y reprimió los movimientos obreros. El
franquismo rechazaba el sistema de partidos y estableció solo uno: Falange Española
Tradicionalista de las JONS. El franquismo estaba en contra del sufragio universal y defendía la
democracia orgánica. En este concepto de democracia la representación política no la constituían
los individuos, sino las unidades orgánicas de la sociedad. Las unidades orgánicas de la sociedad
eran la familia, el municipio y el sindicato y, en la práctica, estaban controladas por las
instituciones de la Dictadura franquista.
1.2 Fundamentos institucionales y sociales del franquismo
Franco tuvo más apoyo institucional del que le atribuían sus oponentes ya que, sin ellos,
difícilmente hubiera podido sobrevivir al aislamiento internacional, a la oposición del exilio y a los
grupos de resistencia internas.
1.2.1 Las instituciones favorables al régimen de Franco: la Falange, la Iglesia y el Ejército
Franco nunca fue un falangista convencido, pero la Falange fue una herramienta más en su ascenso
y mantenimiento del poder. Franco utilizó a este partido para conseguir apoyos en la sociedad. La
Falange tuvo algunos representantes entre los ministros de Franco, aunque pasados los primeros
años, sus miembros fueron perdiendo influencia.
Para conseguir el apoyo de la población católica española y la legitimidad de la Iglesia, el Estado
franquista dio amplios poderes a esta institución. Durante el franquismo, la Iglesia tuvo todo lo que
, cualquier otra institución hubiera deseado: bienestar económico, poder social y educativo, control
de sus posibles enemigos, facilidades para la práctica religiosa. Si el Estado actuó de protector de la
Iglesia, esta se convirtió en un elemento legitimador del Estado y los ideales de Franco.
A pesar de ser progresivamente reemplazados en los cargos políticos, los militares, a excepción de
algunos generales monárquicos, continuaron apoyando a Franco. La prueba de que la influencia del
Ejército sobre el dictador nunca desapareció es el ejemplo del almirante Carrero Blanco, quien
asesoraba al dictador en el nombramiento de ministros.
1.2.2 Las clases sociales favorables a Franco: oligarquía, burguesía y pequeño campesinado
El Estado franquista tenía respaldos en las clases sociales que habían apoyado la sublevación
militar: grandes terratenientes, empresarios financieros e industriales, pequeñas burguesías y el
campesinado católico del norte y centro del país. En los años sesenta, el crecimiento económico
hizo surgir una clase media muy numerosa que admitía la falta de libertades a cambio de un nivel
aceptable de bienestar. En esta época, en paralelo de la mejoría económica, surgió una nueva clase
trabajadora llamada obreros políticos; estos veían en el franquismo la causa de su progreso
económico y social. El franquismo también benefició con medidas proteccionistas a la burguesía
industrial de Cataluña y el País Vasco.
1.3 Fundamentos políticos del franquismo
Llamamos fundamentos políticos a una serie de leyes en las que se basaba el Estado franquista. El
Fuero del Trabajo (1938) era un Fuero basado en el ideario fascista italiano; recogía los derechos de
los trabajadores y los empresarios y establecía un único sindicato legal (Sindicato Vertical)
mediante el cual trabajadores y empresarios armonizaran sus intereses en beneficio del interés
general del Estado.
En segundo lugar, estaba la Ley de Cortes (1942) que rechazaba el sufragio universal y se establecía
la democracia orgánica. En 1945, se publicó el Fuero de los Españoles, como operación de
maquillaje del régimen frente a las exigencias democratizadoras de los vencedores de la Segunda
Guerra Mundial; en apariencia era una declaración de derechos, pero en la realidad estos
solamente podían ser aprovechados por personas afines al franquismo.
Ese mismo año se promulgó la Ley del Referéndum, esta ley establecía que los españoles podían
ser consultados individualmente, pero la convocatoria del referéndum dependía de la voluntad de
Franco. En 1947, sometida a referéndum y aprobada mediante “pucherazo”, se aprobó la Ley de
Sucesión en la Jefatura del Estado. Esta ley declaraba a España “reino”, confirmando a Franco
como jefe vitalicio del Estado y se le reservaba el derecho a nombrar un sucesor. En 1958, Franco
promulgó la Ley de Principios del Movimiento Nacional, que reconocía a la Falange Española
Tradicionalista de las JONS (FET-JONS) como único partido legal.
2. La oposición del exilio y la resistencia del interior
Franco intentó eliminar la oposición durante y después de la guerra. La Ley de Responsabilidades
Políticas de 1939 (COMENTARIO 17) envió a cárceles y campos de concentración a cientos de
miles de combatientes del bando republicano además de firmar decenas de miles de condenas de
muerte A esto había que añadir el control absoluto de los mecanismos de propaganda (NO-DO) y
de la educación (en manos de la Iglesia). A pesar de ello, la oposición antifranquista no fue
totalmente eliminada y tuvo cuatro formas principales de actuación: la actividad que los exiliados
hacían desde el extranjero, las huelgas obreras, la agitación universitaria y el renacimiento de los