MARCOS DE REFERENCIA APLICADOS A LA DISFUNCIÓN FÍSICA: BIOMECÁNICO,
NEURODESARROLLO Y COGNITIVO-PERCEPTIVO
Marco de referencia teórico biomecánico
Combina la comprensión de la cinética, la cinemática, la fuerza, el brazo de
palanca y otros aspectos básicos de la física. Las limitaciones para la realización de
las actividades son vistas bajo una perspectiva biomecánica en torno a las
alteraciones que pueden estar influyendo para el correcto desempeño ocupacional
del sujeto.
Conceptos básicos a tener en cuenta: movimiento, fuerza, resistencia, ergonomía
y evitación del dolor.
Este marco de referencia como abordaje rehabilitador fue descrito por Trombly
en 2002.
La intervención, por lo tanto, se basa en el análisis de los componentes
físicos como principal causa de limitación. Por ejemplo, un paciente podría ser
incapaz de abrir una botella debido a una disminución de la fuerza muscular, o una
alteración en el rango articular de sus dedos para coger este objeto. De esta forma,
el tratamiento iría dirigido a mejorar la fuerza muscular o el rango articular de
los dedos con el fin de lograr el mejor desempeño ocupacional del sujeto en su
vida cotidiana. Tradicionalmente, los tratamientos basados en este marco de
referencia se han basado en la aplicación de ejercicios, la confección de ortesis y
otras técnicas ortopédicas (ayudas técnicas).
También se incluye en este marco de referencia la utilización de agentes físicos
externos con el objetivo de facilitar el movimiento o el estiramiento pasivo y
minimizar los efectos del dolor a la hora de realizar las actividades.
1. El mantenimiento o la prevención de limitaciones en el rango de movimiento
puede lograrse a través de tres métodos: a) mediante compresión para reducir
el edema asociado a las limitaciones de movimiento; b) mediante un correcto
posicionamiento que facilite el movimiento funcional utilizando la movilización
o manipulación por parte del terapeuta, la tonificación, la suspensión con
tirantes o las férulas de posicionamiento, y c) mediante movimientos a través
de todo el arco de movimiento tanto activa como pasivamente, preferiblemente dos
veces al día.
2. El incremento del rango de movilidad se trabaja mediante: a) estiramiento
pasivo, que puede realizarse mediante manipulación del terapeuta o con la
utilización de elementos externos, de forma que se crea tensión en los músculos y
los tendones; b) estiramiento activo, que obtendrá mejores resultados si se integra
, en la realización de acciones dentro de tareas significativas, y c) aplicación de
técnicas de facilitación neuromuscular.
3. La fuerza puede incrementarse mediante: a) ejercicios que potencien la
musculatura hasta el punto de fatiga; b) actividades cotidianas adaptadas para
trabajar ejercicios de fortalecimiento, y c) cualquier tipo de programa de
tonificación o fortalecimiento que utilice los principios de graduación, como el
incremento de resistencia y la repetici6n de contracciones isométricas o isotónicas.
4. La resistencia puede incrementarse a través de: a) ejercicios ligeramente
resistidos que incrementen las repeticiones; b) graduar e ir incrementando el
tiempo dedicado a las actividades seleccionadas, y c) graduar los aspectos
relacionados con el trabajo cardiovascular en las actividades y alternar periodos de
descanso.
5. La utilización de agentes externos facilitar la consecución de los puntos
anteriores, como pueden ser: a) agentes superficiales de aplicación de calor,
que facilitan el tratamiento biomecánico al reducir el dolor o aumentar la
tolerancia, incrementar el aporte de sangre en áreas específicas y posibilitar procesos
metabólicos que potencian la reparación tisular reduciendo el dolor, incrementando la
elasticidad del colágeno y, con ello, reduciendo la contractura articular; b) agentes de
aplicación de frio superficial (crioterapia), que sirven para reducir el edema y la
inflamación tras un traumatismo, a la vez que reducen la temperatura del tejido corporal,
con lo que se reduce el sangrado; c) aplicaciones de ultrasonido terapéutico, que aporta
calor profundo, para aliviar el dolor, facilitar el movimiento y ayudar al proceso de
recuperación, y d) electroterapia para la estimulación de nervios y músculos, para prevenir
la atrofia, aliviar el dolor, manejar la espasticidad y facilitar la regeneración nerviosa.
Los métodos de intervención incluyen la adaptación de las actividades, la aplicación de
estrategias o tecnologías compensatorias y el reacondicionamiento físico:
1. Adaptación de la actividad. Consiste en realizar cambios en las demandas de la
actividad con el fin de reducir o de incrementar los requerimientos biomecánicos de esta.
2. Técnicas de conservación de energía. Muchos clientes tienen grandes dificultades
para modificar la manera en que siempre han realizado las tareas una vez que presentan
disfunción biomecánica. El terapeuta ocupacional trabaja con el cliente para modificar las
tareas y el entorno de manera que se facilite la conservación de la energía que se encuentra
limitada en estos momentos. Entre las estrategias para reducir la fatiga encontramos: a)
planificar las actividades atendiendo a los patrones propios, de baja o alta energía, del
paciente; b) modificar posiciones para realizar las tareas y compensar el dolor o la
debilidad; c) planificar con antelación para organizar las ayudas técnicas y la rehabilitación
que será necesaria antes de iniciar la tarea; d) agrupar tareas similares, tales como hacer
varios recados en una salida; e) alternar tareas activas con tareas pasivas para dar tiempo
a que el cuerpo se recupere, y g) priorizar y conservar las energías para realizar las tareas
más significativas.
NEURODESARROLLO Y COGNITIVO-PERCEPTIVO
Marco de referencia teórico biomecánico
Combina la comprensión de la cinética, la cinemática, la fuerza, el brazo de
palanca y otros aspectos básicos de la física. Las limitaciones para la realización de
las actividades son vistas bajo una perspectiva biomecánica en torno a las
alteraciones que pueden estar influyendo para el correcto desempeño ocupacional
del sujeto.
Conceptos básicos a tener en cuenta: movimiento, fuerza, resistencia, ergonomía
y evitación del dolor.
Este marco de referencia como abordaje rehabilitador fue descrito por Trombly
en 2002.
La intervención, por lo tanto, se basa en el análisis de los componentes
físicos como principal causa de limitación. Por ejemplo, un paciente podría ser
incapaz de abrir una botella debido a una disminución de la fuerza muscular, o una
alteración en el rango articular de sus dedos para coger este objeto. De esta forma,
el tratamiento iría dirigido a mejorar la fuerza muscular o el rango articular de
los dedos con el fin de lograr el mejor desempeño ocupacional del sujeto en su
vida cotidiana. Tradicionalmente, los tratamientos basados en este marco de
referencia se han basado en la aplicación de ejercicios, la confección de ortesis y
otras técnicas ortopédicas (ayudas técnicas).
También se incluye en este marco de referencia la utilización de agentes físicos
externos con el objetivo de facilitar el movimiento o el estiramiento pasivo y
minimizar los efectos del dolor a la hora de realizar las actividades.
1. El mantenimiento o la prevención de limitaciones en el rango de movimiento
puede lograrse a través de tres métodos: a) mediante compresión para reducir
el edema asociado a las limitaciones de movimiento; b) mediante un correcto
posicionamiento que facilite el movimiento funcional utilizando la movilización
o manipulación por parte del terapeuta, la tonificación, la suspensión con
tirantes o las férulas de posicionamiento, y c) mediante movimientos a través
de todo el arco de movimiento tanto activa como pasivamente, preferiblemente dos
veces al día.
2. El incremento del rango de movilidad se trabaja mediante: a) estiramiento
pasivo, que puede realizarse mediante manipulación del terapeuta o con la
utilización de elementos externos, de forma que se crea tensión en los músculos y
los tendones; b) estiramiento activo, que obtendrá mejores resultados si se integra
, en la realización de acciones dentro de tareas significativas, y c) aplicación de
técnicas de facilitación neuromuscular.
3. La fuerza puede incrementarse mediante: a) ejercicios que potencien la
musculatura hasta el punto de fatiga; b) actividades cotidianas adaptadas para
trabajar ejercicios de fortalecimiento, y c) cualquier tipo de programa de
tonificación o fortalecimiento que utilice los principios de graduación, como el
incremento de resistencia y la repetici6n de contracciones isométricas o isotónicas.
4. La resistencia puede incrementarse a través de: a) ejercicios ligeramente
resistidos que incrementen las repeticiones; b) graduar e ir incrementando el
tiempo dedicado a las actividades seleccionadas, y c) graduar los aspectos
relacionados con el trabajo cardiovascular en las actividades y alternar periodos de
descanso.
5. La utilización de agentes externos facilitar la consecución de los puntos
anteriores, como pueden ser: a) agentes superficiales de aplicación de calor,
que facilitan el tratamiento biomecánico al reducir el dolor o aumentar la
tolerancia, incrementar el aporte de sangre en áreas específicas y posibilitar procesos
metabólicos que potencian la reparación tisular reduciendo el dolor, incrementando la
elasticidad del colágeno y, con ello, reduciendo la contractura articular; b) agentes de
aplicación de frio superficial (crioterapia), que sirven para reducir el edema y la
inflamación tras un traumatismo, a la vez que reducen la temperatura del tejido corporal,
con lo que se reduce el sangrado; c) aplicaciones de ultrasonido terapéutico, que aporta
calor profundo, para aliviar el dolor, facilitar el movimiento y ayudar al proceso de
recuperación, y d) electroterapia para la estimulación de nervios y músculos, para prevenir
la atrofia, aliviar el dolor, manejar la espasticidad y facilitar la regeneración nerviosa.
Los métodos de intervención incluyen la adaptación de las actividades, la aplicación de
estrategias o tecnologías compensatorias y el reacondicionamiento físico:
1. Adaptación de la actividad. Consiste en realizar cambios en las demandas de la
actividad con el fin de reducir o de incrementar los requerimientos biomecánicos de esta.
2. Técnicas de conservación de energía. Muchos clientes tienen grandes dificultades
para modificar la manera en que siempre han realizado las tareas una vez que presentan
disfunción biomecánica. El terapeuta ocupacional trabaja con el cliente para modificar las
tareas y el entorno de manera que se facilite la conservación de la energía que se encuentra
limitada en estos momentos. Entre las estrategias para reducir la fatiga encontramos: a)
planificar las actividades atendiendo a los patrones propios, de baja o alta energía, del
paciente; b) modificar posiciones para realizar las tareas y compensar el dolor o la
debilidad; c) planificar con antelación para organizar las ayudas técnicas y la rehabilitación
que será necesaria antes de iniciar la tarea; d) agrupar tareas similares, tales como hacer
varios recados en una salida; e) alternar tareas activas con tareas pasivas para dar tiempo
a que el cuerpo se recupere, y g) priorizar y conservar las energías para realizar las tareas
más significativas.