6.2.- EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868): LAS DESAMORTIZACIONES DE MENDIZÁBAL Y MADOZ.
DE LA SOCIEDAD ESTAMENTAL A LA SOCIEDAD DE CLASES.
En el reinado de Isabel II podemos distinguir la Década moderada (1844-1854); Bienio progresista
(1854-1856); La alternancia en el poder de moderados y unionistas (1856-1868) .
La década moderada (1844-1854): Narváez está al frente del gobierno. Los objetivos prioritarios
fueron la centralización administrativa y el mantenimiento del orden público, por ello, se creó de la
Guardia Civil bajo las órdenes del gobernador civil nombrado por el gobierno central; la Ley orgánica
de 1845 suprimió el carácter electivo de los alcaldes, que serían nombrados por la corona; control de
la imprenta y la prensa desde el Gobierno; Suspensión de la venta de los bienes desamortizados
(1844) y devolución de los bienes que no habían sido vendidos; nueva ley de Hacienda que simplificó
el sistema tributario e intentó reducir la deuda mediante reducción de intereses; redacción de un
nuevo Código Civil (1851); Firma de un Concordato con la Santa Sede (1851) en la que se reconoció
la religión católica como única en España, se adecuó el sistema educativo a la moral católica y se
suspendió la legislación desamortizadora. A cambio, la Iglesia aceptó la desamortización de los
bienes que ya se habían vendido.
Durante esta etapa se redactó una nueva Constitución (1845) de corte moderado, que recogía la
soberanía nacional, el sufragio universal, la libertad de conciencia, el derecho de reunión y de
asociación, la educación primaria universal y gratuita, etc.
En 1849, algunos progresistas radicales fundaron el partido Demócrata, su oposición a la monarquía
de Isabel II les impidió participar en el gobierno. El mandato de Narváez se volvió más autoritario
debido a múltiples problemas. En los últimos años de esta etapa se sucedieron gobiernos corruptos,
las Cortes habían sido suspendidas y el gobierno actuaba de forma autoritaria.
Bienio progresista (1854-1856): inició con el pronunciamiento del general O’Donnell, (Vicalvarada),
que fracasó. Los rebeldes publicaron el Manifiesto de Manzanares donde se recogían aspiraciones
progresistas. Otros jefes militares se sumaron al golpe e Isabel II entregó el gobierno a Espartero. Se
convocaron elecciones a Cortes Constituyentes, en las que O’Donnell fundó la Unión Liberal, un
partido de centro que reunía a moderados (sobre todo puritanos) y progresistas. Las nuevas Cortes
elaboraron una nueva Constitución (1856), de carácter progresista pero que no entró en vigor
(conocida como “Non nata”). Proponía unas Cortes bicamerales (Senado y Congreso), libertad
religiosa, la ley de Desamortización de Madoz, la ley de ferrocarriles (1855) y la ley de banca de
1855.
La alternancia en el poder de moderados y unionistas (1856-1868): se caracterizó por el
desmantelamiento de toda la labor política y legislativa del bienio progresista y por la alternancia de
moderados y unionistas a la hora de formar gobierno. Tras un breve mandato de Narváez, se inició el
gobierno largo de O’Donnell (1858-1863), periodo de estabilidad por la construcción de ferrocarriles
y las grandes inversiones bancarias.
Desde 1863 volvió la inestabilidad política debido a la alternancia de gobiernos, marginando a los
partidos progresista y demócrata; Protestas estudiantiles reprimidas violentamente con varios
heridos, muertos y detenidos (Noche de San Daniel). Grave crisis económica (1866); sublevación
DE LA SOCIEDAD ESTAMENTAL A LA SOCIEDAD DE CLASES.
En el reinado de Isabel II podemos distinguir la Década moderada (1844-1854); Bienio progresista
(1854-1856); La alternancia en el poder de moderados y unionistas (1856-1868) .
La década moderada (1844-1854): Narváez está al frente del gobierno. Los objetivos prioritarios
fueron la centralización administrativa y el mantenimiento del orden público, por ello, se creó de la
Guardia Civil bajo las órdenes del gobernador civil nombrado por el gobierno central; la Ley orgánica
de 1845 suprimió el carácter electivo de los alcaldes, que serían nombrados por la corona; control de
la imprenta y la prensa desde el Gobierno; Suspensión de la venta de los bienes desamortizados
(1844) y devolución de los bienes que no habían sido vendidos; nueva ley de Hacienda que simplificó
el sistema tributario e intentó reducir la deuda mediante reducción de intereses; redacción de un
nuevo Código Civil (1851); Firma de un Concordato con la Santa Sede (1851) en la que se reconoció
la religión católica como única en España, se adecuó el sistema educativo a la moral católica y se
suspendió la legislación desamortizadora. A cambio, la Iglesia aceptó la desamortización de los
bienes que ya se habían vendido.
Durante esta etapa se redactó una nueva Constitución (1845) de corte moderado, que recogía la
soberanía nacional, el sufragio universal, la libertad de conciencia, el derecho de reunión y de
asociación, la educación primaria universal y gratuita, etc.
En 1849, algunos progresistas radicales fundaron el partido Demócrata, su oposición a la monarquía
de Isabel II les impidió participar en el gobierno. El mandato de Narváez se volvió más autoritario
debido a múltiples problemas. En los últimos años de esta etapa se sucedieron gobiernos corruptos,
las Cortes habían sido suspendidas y el gobierno actuaba de forma autoritaria.
Bienio progresista (1854-1856): inició con el pronunciamiento del general O’Donnell, (Vicalvarada),
que fracasó. Los rebeldes publicaron el Manifiesto de Manzanares donde se recogían aspiraciones
progresistas. Otros jefes militares se sumaron al golpe e Isabel II entregó el gobierno a Espartero. Se
convocaron elecciones a Cortes Constituyentes, en las que O’Donnell fundó la Unión Liberal, un
partido de centro que reunía a moderados (sobre todo puritanos) y progresistas. Las nuevas Cortes
elaboraron una nueva Constitución (1856), de carácter progresista pero que no entró en vigor
(conocida como “Non nata”). Proponía unas Cortes bicamerales (Senado y Congreso), libertad
religiosa, la ley de Desamortización de Madoz, la ley de ferrocarriles (1855) y la ley de banca de
1855.
La alternancia en el poder de moderados y unionistas (1856-1868): se caracterizó por el
desmantelamiento de toda la labor política y legislativa del bienio progresista y por la alternancia de
moderados y unionistas a la hora de formar gobierno. Tras un breve mandato de Narváez, se inició el
gobierno largo de O’Donnell (1858-1863), periodo de estabilidad por la construcción de ferrocarriles
y las grandes inversiones bancarias.
Desde 1863 volvió la inestabilidad política debido a la alternancia de gobiernos, marginando a los
partidos progresista y demócrata; Protestas estudiantiles reprimidas violentamente con varios
heridos, muertos y detenidos (Noche de San Daniel). Grave crisis económica (1866); sublevación