FX DE PELVIS HEMODINÁMICAMENTE INESTABLES +FRONDA PÉLVICA
Introducción
El espectro de fracturas de pelvis varía desde fracturas de ramas púbicas de baja energía hasta patrones
inestables de alta energía que pueden resultar en hemorragia y muerte.
La inestabilidad hemodinámica puede producirse en el trauma de:
- Huesos
- Vísceras
- Vasculatura
La mortalidad por fractura de pelvis varía de 8 a 32% (siendo >50% para aquellos que presentan shock
hemorrágico). Sin embargo, en los últimos años este porcentaje ha tendido a descender dados los avances en
protocolos de trauma.
La fractura de pelvis hemodinámicamente inestable se define como la interrupción de la continuidad ósea o
ligamentosa, que va a comprometer el anillo pélvico en un paciente hemodinámicamente inestable.
Anatomía y estabilidad de la pelvis
Es un anillo osteoarticular cerrado que sirve como sostén del abdomen y que une al tronco con los miembros
inferiores. Tiene tres estructuras óseas: dos huesos ilíacos que son simétricos y una estructura central que los
une: el sacro. Estos tres huesos están unidos por tres articulaciones, dos sacroiliacas que tienen muy poca
movilidad y la sínfisis púbica que es prácticamente fija.
Lo primero que se debe recordar con respecto a la
cintura pélvica es que transmite la fuerza del peso
que pasa a través de la 5a lumbar y se divide en dos
partes iguales hacia los alerones del sacro, pasa por
las espinas ciáticas dirigiéndose hacia la cavidad
cotiloidea y de ahí a la cabeza y al cuello femoral.
Existen ciertos elementos anatómicos que dan
estabilidad a la pelvis y que se pueden diferenciar
como estructura anterior y estructura posterior.
La primera está integrada por la rama púbica y
previene el colapso anterior del anillo pélvico
durante el soporte del peso del cuerpo mediante un
ligamento muy fuerte que soporta las fuerzas de
rotación externa.
La estructura posterior es la responsable de la
estabilidad pélvica y está constituida por el complejo sacroilíaco, el cual soporta las fuerzas de carga de la
, columna hacia las extremidades pélvicas. Los ligamentos
sacroilíacos anteriores son planos y fuertes, su función es la de
resistir la rotación externa y las fuerzas de cizallamiento. Los
ligamentos sacroiliacos posteriores, tienen el efecto de una banda
de tensión, ejemplo típico de un puente en el que la columna de
sostén estaría constituida por las espinas ilíacas
posterosuperiores, la barra de suspensión, el ligamento
sacroilíaco interóseo y el puente estaría representado por el
sacro. Se agregan los ligamentos iliolumbar que van de la apófisis
transversa de L5 a la cresta ilíaca.
Las fracturas pélvicas asociadas con hemorragias usualmente
están asociadas con disrupción del complejo de ligamentos óseos
posteriores (sacroiliaco, sacroespinoso, sacrotuberoso y
fibromuscular del piso pélvico), esto se evidencia con una
fractura del sacro, sacro iliaco y/o dislocación de la articulación
sacro iliaca.
Una fractura pélvica se considera inestable cuando la sínfisis presenta una diastasis mayor de 2.5 cm, más de 1
cm de desplazamiento de la parte posterior de la pelvis, daño total o parcial de la articulación sacroilíaca y/o
cualquier daño neurológico.
Las arterias iliacas internas y sus tributarias son el principal suministro sanguíneo de la pelvis. La etiología
arterial más frecuente es por la lesión de la corona mortis (anastomosis de la obturatriz, que es rama anterior de
la ilíaca externa con la epigástrica inferior).
El sistema venoso sigue un trayecto similar al arterial con la diferencia de que se organiza en un plexo adherido a
la pared posterior: plexo venoso presacro, prostático, rectal, vesical, vaginal, uretral, entre otros.
El sangrado por fractura pélvica proviene predominantemente de los plexos venosos (especialmente el plexo
posterior sacro) o el hueso esponjoso; sin embargo, cuando su etiología es arterial se asocia con hemorragias
potencialmente mortales.
Las caídas de pie pueden desplazar el fémur del acetábulo hacia la cavidad pélvica lesionando vísceras, vasos y
nervios. Las ramas del pubis son las que generalmente se fracturan tras un trauma por aplastamiento.
La sínfisis del pubis, las fracturas localizadas de las ramas pubianas o las fracturas pélvicas más complejas
pueden asociarse con rotura de la uretra debido a su cercanía con esta.
La conformación anular de la pelvis hace que estos anillos sean considerados puntos de fragilidad que suelen
romperse en varios puntos, a nivel clínico se traduce en que cuando sospechamos una fractura a un lado,
debemos sospechar que exista otra en el lado contralateral.
Epidemiología
Las fracturas de pelvis son lesiones relativamente poco comunes con una prevalencia de 20-37/100,000 de la
población general, comprometiendo del 2-8% de las lesiones esqueléticas. En pacientes jóvenes, la incidencia es
significativamente mayor en hombres, sin embargo, luego de los 55 años, la incidencia se iguala en ambos
géneros.
La mayoría de las fracturas son causadas por lesiones de baja energía, las que son causadas por alta energía
suelen ser en pacientes jóvenes secundarios a accidentes de vehículos.
Introducción
El espectro de fracturas de pelvis varía desde fracturas de ramas púbicas de baja energía hasta patrones
inestables de alta energía que pueden resultar en hemorragia y muerte.
La inestabilidad hemodinámica puede producirse en el trauma de:
- Huesos
- Vísceras
- Vasculatura
La mortalidad por fractura de pelvis varía de 8 a 32% (siendo >50% para aquellos que presentan shock
hemorrágico). Sin embargo, en los últimos años este porcentaje ha tendido a descender dados los avances en
protocolos de trauma.
La fractura de pelvis hemodinámicamente inestable se define como la interrupción de la continuidad ósea o
ligamentosa, que va a comprometer el anillo pélvico en un paciente hemodinámicamente inestable.
Anatomía y estabilidad de la pelvis
Es un anillo osteoarticular cerrado que sirve como sostén del abdomen y que une al tronco con los miembros
inferiores. Tiene tres estructuras óseas: dos huesos ilíacos que son simétricos y una estructura central que los
une: el sacro. Estos tres huesos están unidos por tres articulaciones, dos sacroiliacas que tienen muy poca
movilidad y la sínfisis púbica que es prácticamente fija.
Lo primero que se debe recordar con respecto a la
cintura pélvica es que transmite la fuerza del peso
que pasa a través de la 5a lumbar y se divide en dos
partes iguales hacia los alerones del sacro, pasa por
las espinas ciáticas dirigiéndose hacia la cavidad
cotiloidea y de ahí a la cabeza y al cuello femoral.
Existen ciertos elementos anatómicos que dan
estabilidad a la pelvis y que se pueden diferenciar
como estructura anterior y estructura posterior.
La primera está integrada por la rama púbica y
previene el colapso anterior del anillo pélvico
durante el soporte del peso del cuerpo mediante un
ligamento muy fuerte que soporta las fuerzas de
rotación externa.
La estructura posterior es la responsable de la
estabilidad pélvica y está constituida por el complejo sacroilíaco, el cual soporta las fuerzas de carga de la
, columna hacia las extremidades pélvicas. Los ligamentos
sacroilíacos anteriores son planos y fuertes, su función es la de
resistir la rotación externa y las fuerzas de cizallamiento. Los
ligamentos sacroiliacos posteriores, tienen el efecto de una banda
de tensión, ejemplo típico de un puente en el que la columna de
sostén estaría constituida por las espinas ilíacas
posterosuperiores, la barra de suspensión, el ligamento
sacroilíaco interóseo y el puente estaría representado por el
sacro. Se agregan los ligamentos iliolumbar que van de la apófisis
transversa de L5 a la cresta ilíaca.
Las fracturas pélvicas asociadas con hemorragias usualmente
están asociadas con disrupción del complejo de ligamentos óseos
posteriores (sacroiliaco, sacroespinoso, sacrotuberoso y
fibromuscular del piso pélvico), esto se evidencia con una
fractura del sacro, sacro iliaco y/o dislocación de la articulación
sacro iliaca.
Una fractura pélvica se considera inestable cuando la sínfisis presenta una diastasis mayor de 2.5 cm, más de 1
cm de desplazamiento de la parte posterior de la pelvis, daño total o parcial de la articulación sacroilíaca y/o
cualquier daño neurológico.
Las arterias iliacas internas y sus tributarias son el principal suministro sanguíneo de la pelvis. La etiología
arterial más frecuente es por la lesión de la corona mortis (anastomosis de la obturatriz, que es rama anterior de
la ilíaca externa con la epigástrica inferior).
El sistema venoso sigue un trayecto similar al arterial con la diferencia de que se organiza en un plexo adherido a
la pared posterior: plexo venoso presacro, prostático, rectal, vesical, vaginal, uretral, entre otros.
El sangrado por fractura pélvica proviene predominantemente de los plexos venosos (especialmente el plexo
posterior sacro) o el hueso esponjoso; sin embargo, cuando su etiología es arterial se asocia con hemorragias
potencialmente mortales.
Las caídas de pie pueden desplazar el fémur del acetábulo hacia la cavidad pélvica lesionando vísceras, vasos y
nervios. Las ramas del pubis son las que generalmente se fracturan tras un trauma por aplastamiento.
La sínfisis del pubis, las fracturas localizadas de las ramas pubianas o las fracturas pélvicas más complejas
pueden asociarse con rotura de la uretra debido a su cercanía con esta.
La conformación anular de la pelvis hace que estos anillos sean considerados puntos de fragilidad que suelen
romperse en varios puntos, a nivel clínico se traduce en que cuando sospechamos una fractura a un lado,
debemos sospechar que exista otra en el lado contralateral.
Epidemiología
Las fracturas de pelvis son lesiones relativamente poco comunes con una prevalencia de 20-37/100,000 de la
población general, comprometiendo del 2-8% de las lesiones esqueléticas. En pacientes jóvenes, la incidencia es
significativamente mayor en hombres, sin embargo, luego de los 55 años, la incidencia se iguala en ambos
géneros.
La mayoría de las fracturas son causadas por lesiones de baja energía, las que son causadas por alta energía
suelen ser en pacientes jóvenes secundarios a accidentes de vehículos.