¿Cómo afectan la droga a los jóvenes?
El uso de las drogas a largo plazo puede ser altamente perjudicial, pero este daño puede
llegar a ser aun más severo a los jóvenes, esto se debe a que su cerebro aún está en
formación y desarrollo, por ende, el daño generado por las drogas afectará
permanentemente al cerebro del menor en cuestión.
En primera instancia, estas sustancias son capaces de alterar el funcionamiento y
mecanismo de las neuronas, afectando al desarrollo de la “sinapsis” neuronal, sumado a
eso, las drogas al estar presentes en el cerebro afectan diversas regiones de este.
Las drogas en el cerebro actúan como un neurotransmisor natural, a diferencia de que no
activan las neuronas como un neurotransmisor normal lo haría, sino que provocara un
envío de mensajes anormales a través de la red. Esto mismo provoca que las emociones
sentidas sean más intensas.
Los ganglios basales son la parte del cerebro encargada del sentimiento del placer, las
drogas hacen que el usuario entre en estado de euforia, una emoción de felicidad y placer
intenso. Pero al volverse este consumo una rutina, el circuito de los ganglios basales se
adaptará y disminuirá su sensibilidad, de tal manera que la próxima vez que lo consuma
será una emoción más débil, y, por ende, el consumidor buscara aún más placer
consumiendo aún más drogas.
Este mismo envío de mensajes anormales a la red afecta tanto a la amígdala extendida y la
corteza prefrontal, responsables del sentimiento de abstinencia después de consumir la
droga y el uso de la razón y juicio respectivamente.
Este mismo efecto sobre la razón y juicio de la persona llega a ser una de las mayores
problemáticas para el joven adicto. Ya que en estos transes puede llegar a cometer
acciones que le pueden afectar de por vida, por ejemplo, cometer un crimen, tener
relaciones sexuales sin protección, participar en peleas callejeras, cometer actos de
delincuencia, etc.
Sumado a eso, su consumo excesivo puede llegar a una adicción, de tal manera que el
afectado tenga en mente como objetivo principal adquirir más de la sustancia que la llevo
a este vicio, a tal punto que las consecuencias sean irreversibles. En esta etapa el
drogadicto necesito ayuda y apoyo de sus personas más cercanas para poder alejarse de
este mal, pero los actos que cometió o que se llevan a cabo por el afectado para poder
adquirir a las sustancias o el hecho de no querer cambiar o alejarse del vicio puede
generar que estas personas se alejen o ignoren al joven, llevándolos a continuar con el
vicio y futuramente adquirir amistades o contactos que únicamente impulsaran aún más
su adicción.
El uso de las drogas a largo plazo puede ser altamente perjudicial, pero este daño puede
llegar a ser aun más severo a los jóvenes, esto se debe a que su cerebro aún está en
formación y desarrollo, por ende, el daño generado por las drogas afectará
permanentemente al cerebro del menor en cuestión.
En primera instancia, estas sustancias son capaces de alterar el funcionamiento y
mecanismo de las neuronas, afectando al desarrollo de la “sinapsis” neuronal, sumado a
eso, las drogas al estar presentes en el cerebro afectan diversas regiones de este.
Las drogas en el cerebro actúan como un neurotransmisor natural, a diferencia de que no
activan las neuronas como un neurotransmisor normal lo haría, sino que provocara un
envío de mensajes anormales a través de la red. Esto mismo provoca que las emociones
sentidas sean más intensas.
Los ganglios basales son la parte del cerebro encargada del sentimiento del placer, las
drogas hacen que el usuario entre en estado de euforia, una emoción de felicidad y placer
intenso. Pero al volverse este consumo una rutina, el circuito de los ganglios basales se
adaptará y disminuirá su sensibilidad, de tal manera que la próxima vez que lo consuma
será una emoción más débil, y, por ende, el consumidor buscara aún más placer
consumiendo aún más drogas.
Este mismo envío de mensajes anormales a la red afecta tanto a la amígdala extendida y la
corteza prefrontal, responsables del sentimiento de abstinencia después de consumir la
droga y el uso de la razón y juicio respectivamente.
Este mismo efecto sobre la razón y juicio de la persona llega a ser una de las mayores
problemáticas para el joven adicto. Ya que en estos transes puede llegar a cometer
acciones que le pueden afectar de por vida, por ejemplo, cometer un crimen, tener
relaciones sexuales sin protección, participar en peleas callejeras, cometer actos de
delincuencia, etc.
Sumado a eso, su consumo excesivo puede llegar a una adicción, de tal manera que el
afectado tenga en mente como objetivo principal adquirir más de la sustancia que la llevo
a este vicio, a tal punto que las consecuencias sean irreversibles. En esta etapa el
drogadicto necesito ayuda y apoyo de sus personas más cercanas para poder alejarse de
este mal, pero los actos que cometió o que se llevan a cabo por el afectado para poder
adquirir a las sustancias o el hecho de no querer cambiar o alejarse del vicio puede
generar que estas personas se alejen o ignoren al joven, llevándolos a continuar con el
vicio y futuramente adquirir amistades o contactos que únicamente impulsaran aún más
su adicción.