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Entrevista

TEMA 9 HISTORIA EBAU

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3
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24-09-2022
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2022/2023

TEMA 1 HISTORIA EBAU

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Bachillerato
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Institución
Escuela secundaria
Estudio
Bachillerato
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2

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Subido en
24 de septiembre de 2022
Número de páginas
3
Escrito en
2022/2023
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Entrevista
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Desconocido
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Desconocido

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TEMA 9: REVOLUCIÓN LIBERAL EN EL REINADO DE ISABEL II. CARLISMO Y GUERRA CIVIL.CONSTRUCCIÓN
Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO LIBERAL
I. INTRODUCCIÓN
En 1833 moría Fernando VII y se iniciaba en España la implantación definitiva del estado liberal, pero de forma limitada. El nuevo
régimen no triunfó ni por la vía parlamentaria ni revolucionaria. La cuestión sucesoria obligó a la regente Mª Cristina a buscar
apoyo en los liberales, siendo clave el ejército, para garantizar el acceso al trono de su hija Isabel. La debilidad del nuevo régimen
se tradujo en la poca duración de las constituciones, ya que cada partido que gobernaba intentaba elaborarlas a su medida. Solo
disfrutaba del derecho de voto una minoría y se amañaban los resultados de las elecciones. Los partidos políticos eran débiles y
solían estar dirigidos por un militar, fórmula a la que se recurría para la formación de los gobiernos y al pronunciamiento militar,
para su establecimiento. Todo ello legitimó la intervención del ejército en la vida política, que se mantuvo a lo largo del s. XIX y
XX.

II. DESARROLLO: EVOLUCIÓN POLÍTICA DEL REINADO DE ISABEL II (1833-1868).
1. MINORÍA DE EDAD DE ISABEL II. GUERRAS CARLISTAS Y REGENCIAS (1833-1843)
>> EL CARLISMO. LAS GUERRAS CARLISTAS.
Carlos Mª Isidro (partido apostólico),acogiéndose a la Ley Sálica, se negó a reconocer a Isabel reuniendo a los absolutistas que se
levantaron en armas formando el bando carlista. Su ideario (Dios, Patria, Fueros y Rey) se basaba en la defensa radical del
Antiguo Régimen (defensa del absolutismo y del catolicismo, defensa de los fueros tradicionales de vascos, navarros y catalanes y
rechazo de la sociedad urbana). Se apoyó en un sector del clero, la pequeña nobleza agraria y los campesinos, que vieron
amenazados sus privilegios locales y su situación económica con las nuevas leyes del liberalismo.
De los tres enfrentamientos carlistas, destaca la primera guerra carlista (1833-1839), es un enfrentamiento entre los partidarios
de modernizar España (liberales) o seguir con el Antiguo Régimen (carlistas). Inicialmente Zumalacárregui (carlista) estabilizó la
guerra en el norte con grandes triunfos pero finalmente, el agotamiento carlista a partir de 1837 llevó al Convenio de Vergara
(1839) entre Maroto y Espartero que puso fin a la guerra, estableciendo los fueros y la incorporación de los carlistas al ejército
isabelino, aunque Cabrera resistió. El fin de la guerra tuvo también consecuencias políticas, ya que Mª Cristina renunció a la
regencia y sería nombrado el general Espartero y confirmaría el triunfo definitivo del liberalismo. La segunda guerra carlista(1846-
1849) tuvo lugar durante el gobierno de los moderados, con Narváez por el rechazo al pretendiente carlista al matrimonio con
Isabel II y tuvo su principal escenario en el campo catalán. La tercera guerra carlista (1872-1876) tuvo lugar durante el Sexenio
Revolucionario, por el rechazo a un candidato carlista para el trono al que llegó Amadeo I. Estas mantendrían vivo el conflicto
sucesorio con importantes repercusiones: inclinación de la monarquía hacia el liberalismo y el protagonismo político de los
militares. Además, los enormes gastos de guerra condicionaron reformas como la desamortización.

>> REGENCIA DE Mª CRISTINA (1833-1840).
• En este período se inició el tránsito político desde el absolutismo al liberalismo. Ni Mª Cristina ni sus colaboradores eran en
absoluto liberales, pero la guerra civil y la minoría de edad de Isabel II le hizo asumir el liberalismo. Nombró jefe de gobierno a
Cea Bermúdez (1832-1834): creación del Ministerio de Fomento y la nueva división provincial.
• Las presiones liberales llevaron a la regente a nombrar a Martínez de la Rosa (liberal moderado) que elaboró el Estatuto Real de
1834 (carta otorgada sin mención a la soberanía nacional). Establece unas nuevas Cortes bicamerales sin facultades legislativas,
elegidas por sufragio censitario muy restringido. Las competencias del monarca eran muy amplias y las libertades muy reducidas.
Esta situación es insuficiente y se producen revueltas populares que llevan a la quema de conventos y fábricas (Bonaplata).
• La reina entrega el poder a Mendizábal (liberal radical), que inició reformas progresistas para desmantelar las
instituciones del Antiguo Régimen e implantar el régimen liberal constitucional con una monarquía parlamentaria: emprendió la
necesaria reforma agraria con la Ley de Desamortización civil y eclesiástica de 1836 (conseguir la propiedad privada y libre
disponibilidad de las tierras). Y la supresión de congregaciones religiosas (prohibición de conventos de menos de 12 religiosos).
Sin embargo, la reforma de la Ley Electoral no fue aceptada y dimitió.
• En 1836 tuvo lugar la rebelión de los sargentos de La Granja y la reina llamó de nuevo a los progresistas. Este nuevo gobierno
restableció la Constitución de Cádiz y convocó elecciones a Cortes Constituyentes para elaborar una nueva constitución, para
acabar con el Antiguo Régimen. La nueva Constitución de 1837 (progresista) tenía importantes concesiones a los moderados.
Mantiene el principio de la soberanía nacional y una amplia declaración de derechos: libertad de prensa, de opinión, asociación,
etc. División de poderes: el poder legislativo recae en las Cortes con el rey (Bicameral, Diputados, elegidos por sufragio censitario,
Senado nombrados por el rey). El poder ejecutivo recae en el rey, que ve reforzados sus poderes y que elige a sus ministros. En
cuanto a la religión, no se prohíben otras religiones, pero el Estado mantiene económicamente al clero católico. En 1837 los
moderados ganan las elecciones y proyectaron una nueva ley de Ayuntamientos que confería a la Corona el poder de nombrar a
los alcaldes, lo que acabó provocando la renuncia de Mª Cristina y el nombramiento de Espartero como regente.
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