TEMA 8 (epígrafe 3). LA NOVELA DE LOS SESENTA Y PRINCIPIOS DE LOS SETENTA (LUIS MARTÍN-SANTOS,
MIGUEL DELIBES…)
Durante los años sesenta se produce la decadencia del realismo social y su sustitución por nuevos modos
expresivos: se produce una renovación de estructuras, forma, lenguaje y estilo. Se ha denominado a este
un conjunto de textos literatura experimental e incluso neovanguardismo. No supone un cambio
generalizado ni abandono del propósito social, aunque sí se produce un alejamiento de la literatura como
arma de lucha política. Los novelistas ya no creen que sus obras vayan a tener repercusión social directa.
No falta la intención crítica, pero se centra el interés del escritor en la renovación formal y la
experimentación técnica.
Importante es el inicio del boom hispanoamericano, con la publicación en 1963 de La ciudad y los perros,
de Mario Vargas Llosa. Otros antecedentes son los novelistas extranjeros del XX: Franz Kafka…; de los que
extraen técnicas novedosas y ruptura con la narrativa tradicional.
Características de la novela experimental de los sesenta:
La trama narrativa pierde importancia, la acción es mínima, mezclan sucesos verosímiles con otros
imaginarios.
Los personajes sufren transformaciones, se reduce el número de secundarios. El protagonista
vuelve a ser el centro de la novela pero no es un ser definido.
El espacio tiende a reducirse e incluso se convierte en un marco impreciso. También hay cambios
en el tiempo: se evita el relato cronológicamente lineal. La temporalidad se fragmenta: saltos atrás
se combinan con anticipaciones. El desorden cronológico es el principio de la narración.
La estructura está relacionada con lo anterior. Al no haber progresión lineal suele perderse el
habitual desarrollo de exposición, nudo y desenlace. Encontramos novelas de estructura abierta; a
veces ni siquiera hay un final.
Hay un empleo flexible de las personas narrativas, que supone un cambio del punto de vista: desde
el objetivismo, pasando por el narrador omnisciente, narrador-personaje o el uso de la 2ª persona.
La renovación lingüística y estilística es significativa: léxico rebuscado; extranjerismos, cultismos,
coloquialismos con absoluta libertad; rupturas sintácticas, oraciones largas y complejas combinadas
con otras breves; uso de lenguaje coloquial y vulgar.
Recursos técnicos variados: descripciones, diálogos, monólogos… En ocasiones se suprimen los
signos de puntuación, se eliminan los capítulos y se sustituyen por fragmentos, espacios en blanco.
Hay innovaciones tipográficas: distintos tipos de letra.
Técnicas de construcción narrativa: el contrapunto, en el que diversas historias se van cruzando; el
monólogo interior; la incorporación de otros textos (intertextualidad). Todo ello exige de lector una
sólida preparación cultural y una participación activa para desentrañar el sentido de la obra.
Autores y obras significativas
Año decisivo es 1962, con la publicación de Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, considerada clave en
la evolución de la literatura española del siglo XX. La obra recorre diversos ambientes y lugares de Madrid,
deteniéndose y ampliando los sucesos objetivos con los monólogos interiores de los personajes,
descripciones, reflexiones del narrador. Se muestras prostíbulos madrileños, la vida cultural, clase media,
vida burguesa, brutalidad de los habitantes de las chabolas.
El tono existencial y la carga simbólica marcan el contenido que refleja una sociedad y una existencia
vacías.
La acción no siempre es lineal, hay retrocesos en el tiempo. A veces aparece un narrador omnisciente; en
ocasiones desaparece tras los diálogos y los monólogos de los personajes.
MIGUEL DELIBES…)
Durante los años sesenta se produce la decadencia del realismo social y su sustitución por nuevos modos
expresivos: se produce una renovación de estructuras, forma, lenguaje y estilo. Se ha denominado a este
un conjunto de textos literatura experimental e incluso neovanguardismo. No supone un cambio
generalizado ni abandono del propósito social, aunque sí se produce un alejamiento de la literatura como
arma de lucha política. Los novelistas ya no creen que sus obras vayan a tener repercusión social directa.
No falta la intención crítica, pero se centra el interés del escritor en la renovación formal y la
experimentación técnica.
Importante es el inicio del boom hispanoamericano, con la publicación en 1963 de La ciudad y los perros,
de Mario Vargas Llosa. Otros antecedentes son los novelistas extranjeros del XX: Franz Kafka…; de los que
extraen técnicas novedosas y ruptura con la narrativa tradicional.
Características de la novela experimental de los sesenta:
La trama narrativa pierde importancia, la acción es mínima, mezclan sucesos verosímiles con otros
imaginarios.
Los personajes sufren transformaciones, se reduce el número de secundarios. El protagonista
vuelve a ser el centro de la novela pero no es un ser definido.
El espacio tiende a reducirse e incluso se convierte en un marco impreciso. También hay cambios
en el tiempo: se evita el relato cronológicamente lineal. La temporalidad se fragmenta: saltos atrás
se combinan con anticipaciones. El desorden cronológico es el principio de la narración.
La estructura está relacionada con lo anterior. Al no haber progresión lineal suele perderse el
habitual desarrollo de exposición, nudo y desenlace. Encontramos novelas de estructura abierta; a
veces ni siquiera hay un final.
Hay un empleo flexible de las personas narrativas, que supone un cambio del punto de vista: desde
el objetivismo, pasando por el narrador omnisciente, narrador-personaje o el uso de la 2ª persona.
La renovación lingüística y estilística es significativa: léxico rebuscado; extranjerismos, cultismos,
coloquialismos con absoluta libertad; rupturas sintácticas, oraciones largas y complejas combinadas
con otras breves; uso de lenguaje coloquial y vulgar.
Recursos técnicos variados: descripciones, diálogos, monólogos… En ocasiones se suprimen los
signos de puntuación, se eliminan los capítulos y se sustituyen por fragmentos, espacios en blanco.
Hay innovaciones tipográficas: distintos tipos de letra.
Técnicas de construcción narrativa: el contrapunto, en el que diversas historias se van cruzando; el
monólogo interior; la incorporación de otros textos (intertextualidad). Todo ello exige de lector una
sólida preparación cultural y una participación activa para desentrañar el sentido de la obra.
Autores y obras significativas
Año decisivo es 1962, con la publicación de Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, considerada clave en
la evolución de la literatura española del siglo XX. La obra recorre diversos ambientes y lugares de Madrid,
deteniéndose y ampliando los sucesos objetivos con los monólogos interiores de los personajes,
descripciones, reflexiones del narrador. Se muestras prostíbulos madrileños, la vida cultural, clase media,
vida burguesa, brutalidad de los habitantes de las chabolas.
El tono existencial y la carga simbólica marcan el contenido que refleja una sociedad y una existencia
vacías.
La acción no siempre es lineal, hay retrocesos en el tiempo. A veces aparece un narrador omnisciente; en
ocasiones desaparece tras los diálogos y los monólogos de los personajes.