ORDEN DÓRICO
Al hablar de la arquitectura
griega, es inevitable pensar en el
elemento sustentante más
característico de esta cultura, la
columna. Pero esta no es más que
una adaptación del antecedente
cretense o minoico. Fue esta
cultura la que empleó la columna
en edificios tan reconocidos
como el Palacio de Knossos,
columnas llenas de colores vivos que reflejan la naturaleza festiva del pueblo
minoico. Ya sus columnas contaban con una estructura robusta pero elegante. Estas
tenían una base, un fuste y un capitel compuesto de una pieza redondeada llamada
equino sobre la que se apoyaba una pieza cuadrada. Con ella pretendían rememorar
la estructura fuerte y equilibrada de un árbol.
El pueblo dorio, inspirado por la arquitectura cretense, adapta la columna y la
populariza en el arte, la arquitectura y edificios griegos. El llamado orden dórico es el
más antiguo de todos los órdenes empleados por los griegos. Su uso se dio
principalmente entre los siglos VI y V a.C., quedando presente en edificios como el
Partenón o el templo de Apolo en Delfos. El orden dórico es considerado un orden
clásico empleado para obtener edificios de proporciones y equilibrio armónico. Jugó
un papel crucial en la búsqueda griega de la perfección de las proporciones en la
arquitectura. Buscaban definir un patrón estético que reflejase el ideal de belleza de
este periodo clásico temprano. Este ideal de belleza se basaba en un arte
antropocéntrico que colocaba al ser humano como el centro del universo, teniendo el
arte por tanto la finalidad de agradar al ojo humano. Su uso se extendió por la Grecia
continental y por la Magna Grecia (sur de Italia y Sicilia).
El orden dórico es el más simple en cuanto a proporciones y detalles. Para su
estudio, se puede dividir en cuatro partes, comenzando desde abajo encontramos la
krepis, escalinata conformada por el estereobato y el estilobato. En este caso, este
tipo de columna no cuenta con basa, por lo que el fuste descansa directamente sobre
el estilobato. Es un fuste estriado con aristas vivas, a modo de motivo decorativo en
Al hablar de la arquitectura
griega, es inevitable pensar en el
elemento sustentante más
característico de esta cultura, la
columna. Pero esta no es más que
una adaptación del antecedente
cretense o minoico. Fue esta
cultura la que empleó la columna
en edificios tan reconocidos
como el Palacio de Knossos,
columnas llenas de colores vivos que reflejan la naturaleza festiva del pueblo
minoico. Ya sus columnas contaban con una estructura robusta pero elegante. Estas
tenían una base, un fuste y un capitel compuesto de una pieza redondeada llamada
equino sobre la que se apoyaba una pieza cuadrada. Con ella pretendían rememorar
la estructura fuerte y equilibrada de un árbol.
El pueblo dorio, inspirado por la arquitectura cretense, adapta la columna y la
populariza en el arte, la arquitectura y edificios griegos. El llamado orden dórico es el
más antiguo de todos los órdenes empleados por los griegos. Su uso se dio
principalmente entre los siglos VI y V a.C., quedando presente en edificios como el
Partenón o el templo de Apolo en Delfos. El orden dórico es considerado un orden
clásico empleado para obtener edificios de proporciones y equilibrio armónico. Jugó
un papel crucial en la búsqueda griega de la perfección de las proporciones en la
arquitectura. Buscaban definir un patrón estético que reflejase el ideal de belleza de
este periodo clásico temprano. Este ideal de belleza se basaba en un arte
antropocéntrico que colocaba al ser humano como el centro del universo, teniendo el
arte por tanto la finalidad de agradar al ojo humano. Su uso se extendió por la Grecia
continental y por la Magna Grecia (sur de Italia y Sicilia).
El orden dórico es el más simple en cuanto a proporciones y detalles. Para su
estudio, se puede dividir en cuatro partes, comenzando desde abajo encontramos la
krepis, escalinata conformada por el estereobato y el estilobato. En este caso, este
tipo de columna no cuenta con basa, por lo que el fuste descansa directamente sobre
el estilobato. Es un fuste estriado con aristas vivas, a modo de motivo decorativo en