Restauración del absolutismo e intentos liberales durante el reinado de
Fernando VII (1814-1833)
Carlos IV (r. 1788-1808), hijo de Carlos III, accedió al trono español en 1788 y se vio desbordado por el
estallido de la Revolución francesa (1789). Manuel Godoy, como secretario de Estado y valido
(1792-1808), dirigió España y cerró la frontera con Francia. Posteriormente, se unió a la coalición militar
europea en contra de la Convención francesa (1793-1795). De esta manera comenzó una guerra
entre Francia y España. La incapacidad de Godoy para solventar la crisis y su acuerdo con
Napoleón en el Tratado de Fontainebleau (1807) desembocaron en el motín en Aranjuez (1808) que
perseguía la destitución de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando.
En este contexto, se inició un alzamiento contra las tropas francesas en Madrid el 2 de mayo de 1808
ya que se pensaba que Fernando VII había sido secuestrado por Napoleón. Todo desembocó en una
guerra (1808-1814), que acabó con la derrota napoleónica en la victoria de Arapiles (Salamanca,
1812).
La vuelta de Fernando VII, denominado por el pueblo el Deseado, planteaba el problema de integrar
al monarca en el marco constitucional. Los liberales, que no confiaban en el rey, dispusieron que
viajara a Madrid para jurar la Constitución y aceptar el nuevo marco político. Fernando VII temió
enfrentarse a quienes durante seis años habían resistido al invasor y acató sus condiciones. Sin
embargo, un grupo de 69 diputados absolutistas entregaron al rey el Manifiesto de los Persas (abril
de 1814) donde pidieron que ignorase las disposiciones gaditanas y restaurara el absolutismo. El rey,
seguro de la debilidad del sector liberal, anuló la Constitución y la obra gaditana y anunció la vuelta
al absolutismo mediante el decreto del 4 de mayo de 1814. De esta manera, comienza en el Sexenio
absolutista (1814-1820).
Inmediatamente fueron detenidos o asesinados los principales dirigentes liberales, mientras otros
huyeron hacia el exilio. La monarquía procedió a la restauración de las instituciones derogadas en
Cádiz. A partir de 1815, Fernando VII y su gobierno intentaron rehacer un país mermado por la
guerra:
★ La Hacienda real entró en bancarrota por la falta de recursos, especialmente por mor de la
guerra en las colonias americanas.
★ Las protestas campesinas se sucedían por la pretensión de los privilegiados de volver a
imponer las rentas señoriales y los diezmos. Los sectores adinerados, que habían comprado
tierras con las desamortizaciones y roturado baldíos, reclamaban que se respetase la
propiedad de sus nuevas adquisiciones.
★ La libertad de fabricación y de mercado permitió el desarrollo de empresas y negocios más
allá de los gremios y la burguesía urbana promovía la libertad de mercado.
Los gobiernos de Fernando VII fueron incapaces de resolver los problemas. Pronunciamientos
militares liberales para restablecer “la Pepa”, algaradas en las ciudades y amotinamientos campesinos
evidenciaron el descontento de la población.
La restauración monárquica tuvo un carácter excluyente:
➔ Los liberales se exiliaron o actuaron en la clandestinidad. La masonería, que llegó a España
en el siglo XVIII, pretendía acabar con el absolutismo.
➔ Descontento de los antiguos guerrilleros que se habían distinguido en la guerra. Ante el
regreso absolutista, muchos fueron olvidados.
Posteriormente, se inició el Trienio Liberal (1820-1823). El 1 de enero de 1820 triunfó un
pronunciamiento encabezado por el coronel Riego al frente de una compañía de soldados
acantonados en Cabezas de San Juan (Sevilla), recorriendo Andalucía y proclamando la Constitución
de 1812. La insurrección se generalizó y Fernando VII, el 10 de marzo, tuvo que jurar la Constitución.
Se formó un nuevo gobierno y se convocaron elecciones a Cortes que ganaron los liberales. Las
nuevas Cortes restauraron gran parte de las reformas de Cádiz: realizaron una amnistía para el
regreso de liberales y afrancesados, instauraron la Milicia Nacional, e iniciaron una obra reformista
con el objetivo de consolidar la abolición del Antiguo Régimen:
Fernando VII (1814-1833)
Carlos IV (r. 1788-1808), hijo de Carlos III, accedió al trono español en 1788 y se vio desbordado por el
estallido de la Revolución francesa (1789). Manuel Godoy, como secretario de Estado y valido
(1792-1808), dirigió España y cerró la frontera con Francia. Posteriormente, se unió a la coalición militar
europea en contra de la Convención francesa (1793-1795). De esta manera comenzó una guerra
entre Francia y España. La incapacidad de Godoy para solventar la crisis y su acuerdo con
Napoleón en el Tratado de Fontainebleau (1807) desembocaron en el motín en Aranjuez (1808) que
perseguía la destitución de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando.
En este contexto, se inició un alzamiento contra las tropas francesas en Madrid el 2 de mayo de 1808
ya que se pensaba que Fernando VII había sido secuestrado por Napoleón. Todo desembocó en una
guerra (1808-1814), que acabó con la derrota napoleónica en la victoria de Arapiles (Salamanca,
1812).
La vuelta de Fernando VII, denominado por el pueblo el Deseado, planteaba el problema de integrar
al monarca en el marco constitucional. Los liberales, que no confiaban en el rey, dispusieron que
viajara a Madrid para jurar la Constitución y aceptar el nuevo marco político. Fernando VII temió
enfrentarse a quienes durante seis años habían resistido al invasor y acató sus condiciones. Sin
embargo, un grupo de 69 diputados absolutistas entregaron al rey el Manifiesto de los Persas (abril
de 1814) donde pidieron que ignorase las disposiciones gaditanas y restaurara el absolutismo. El rey,
seguro de la debilidad del sector liberal, anuló la Constitución y la obra gaditana y anunció la vuelta
al absolutismo mediante el decreto del 4 de mayo de 1814. De esta manera, comienza en el Sexenio
absolutista (1814-1820).
Inmediatamente fueron detenidos o asesinados los principales dirigentes liberales, mientras otros
huyeron hacia el exilio. La monarquía procedió a la restauración de las instituciones derogadas en
Cádiz. A partir de 1815, Fernando VII y su gobierno intentaron rehacer un país mermado por la
guerra:
★ La Hacienda real entró en bancarrota por la falta de recursos, especialmente por mor de la
guerra en las colonias americanas.
★ Las protestas campesinas se sucedían por la pretensión de los privilegiados de volver a
imponer las rentas señoriales y los diezmos. Los sectores adinerados, que habían comprado
tierras con las desamortizaciones y roturado baldíos, reclamaban que se respetase la
propiedad de sus nuevas adquisiciones.
★ La libertad de fabricación y de mercado permitió el desarrollo de empresas y negocios más
allá de los gremios y la burguesía urbana promovía la libertad de mercado.
Los gobiernos de Fernando VII fueron incapaces de resolver los problemas. Pronunciamientos
militares liberales para restablecer “la Pepa”, algaradas en las ciudades y amotinamientos campesinos
evidenciaron el descontento de la población.
La restauración monárquica tuvo un carácter excluyente:
➔ Los liberales se exiliaron o actuaron en la clandestinidad. La masonería, que llegó a España
en el siglo XVIII, pretendía acabar con el absolutismo.
➔ Descontento de los antiguos guerrilleros que se habían distinguido en la guerra. Ante el
regreso absolutista, muchos fueron olvidados.
Posteriormente, se inició el Trienio Liberal (1820-1823). El 1 de enero de 1820 triunfó un
pronunciamiento encabezado por el coronel Riego al frente de una compañía de soldados
acantonados en Cabezas de San Juan (Sevilla), recorriendo Andalucía y proclamando la Constitución
de 1812. La insurrección se generalizó y Fernando VII, el 10 de marzo, tuvo que jurar la Constitución.
Se formó un nuevo gobierno y se convocaron elecciones a Cortes que ganaron los liberales. Las
nuevas Cortes restauraron gran parte de las reformas de Cádiz: realizaron una amnistía para el
regreso de liberales y afrancesados, instauraron la Milicia Nacional, e iniciaron una obra reformista
con el objetivo de consolidar la abolición del Antiguo Régimen: