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Orígenes del peronismo
Mientras los coroneles discutían acerca de la actitud que se debía tomar con
respecto a la guerra, J.D. Perón descubría la posibilidad de poner en funcionamiento
un plan más sutil. Aún cuando ocupaba la subsecretaría de guerra, logró que se lo
designara presidente del Departamento nacional del Trabajo, y sobre esta base
organizó enseguida la Secretaría de trabajo y Previsión, con jerarquía ministerial. Con
la experiencia adquirida en Italia durante la Italia Fascista y con el consejo de algún
asesor formado en el sindicalismo español, Perón comenzó a buscar apoyo de
algunos dirigentes obreros y logró, no siempre limpiamente, contar con el apoyo de
un grupo de sindicales.
Reemplazado Ramírez por Farrel, la fisonomía del gobierno comenzó a variar
sensiblemente bajo la creciente influencia de Perón, que ocupó, además de la
secretaría de Trabajo y Previsión, el Ministerio de Guerra, y la vicepresidencia.
Se dedicó a vincularse con los dirigentes sindicales, excepto los comunistas, se
los impulsó a organizarse y a presentar sus demandas, que se dirimían por los
contratos colectivos de trabajo, se extendió el régimen de jubilaciones, de
vacaciones pagas, de accidentes de trabajo, se equilibraron las relaciones entre los
patrones y los obreros. El estatuto del peón fue una de los avances más novedosos.
Creó el consejo Nacional de Posguerra. La industria creció sustantivamente
tanto para importar, como para sustituir importaciones.
Por una parte se procuró destruir a los opositores, en parte por la vía de la
represión, y en parte por la creación de una atmósfera hostil a los partidos
tradicionales, a los que se hacía responsable de la perversión de la democracia que
sólo habían promovido los conservadores. Por otra, se trató de poner en
funcionamiento un plan de acción para consolidar el poder de los grupos dominantes,
organizando las fuerzas económicas y sociales de tal manera que quedaran al
servicio de los designios de hegemonía continental que acariciaba el Estado Mayor
del ejército.
Parte del ejército, vio el peligro que entrañaba la organización de poder que
Perón construía en su beneficio, y opinaron que constituía una amenaza para las
instituciones democráticas. Ésta fue también la opinión de los partidos tradicionales
y de los vastos sectores de clase media que formaron en la “Marcha de la
Constitución y de la Libertad”, nutrida concentración con la que se quiso mostrar la
impopularidad del régimen. La defensa de la democracia servia como estandarte, en
el cual confluían todos los sectores políticos.
La presión de los sectores conservadores movió a un grupo militar a exigir la
renuncia de Perón a todos sus cargos y su procesamiento. En un primer instante la
ofensiva tuvo éxito, pero las fuerzas opositoras no lograron luego aprovecharlo y
dieron tiempo a que se organizaran los sectores peronistas, los que con apoyo
militar y policial, se dispusieron a organizar un movimiento popular para lograr el
retorno de Perón. El 17 de octubre de 1945, nutridas columnas de sus partidarios
emprendieron la marcha sobre el centro de Buenos Aires desde las zonas
suburbanas y se concentraron en la Plaza de Mayo solicitando la libertad y el regreso
de su jefe.
La oposición no se atrevió a obrar y el gobierno ofreció una especie de
transacción: Perón quedaría en libertad, abandonaría la función pública y afrontaría
Descargado por Brenda agustina Santos ()
, lOMoARcPSD|5654876
la lucha electoral en elecciones libres que controlaría el ejército. Una vez en libertad,
Perón apareció en el balcón de la Casa de Gobierno y consolidó su triunfo arengando
a la muchedumbre en un verdadero alarde de demagogia.
A. Rouquié, lo compara con un “Bombero Piromaníaco”, que agrega
combustible a la caldera, hasta el límite de su estallido, y al mismo tiempo controla
la válvula de escape.
El resultado fue un nuevo reagrupamiento político que se contrapuso esas
nuevas masas a los tradicionales partidos de clase media y de clases populares, que
aparecieron confundidos en lo que se llamó “Oligarquía”.
Para enfrentar a Perón en las elecciones se unieron radicales, demócratas
progresistas, socialistas y comunistas, que formaron la Unión Democrática y
sostuvieron la candidatura del radical Tamborini – Mosca. Su discurso se basó en la
defensa de la democracia y la derrota del totalitarismo.
La fórmula Perón – Quijano (partido Laborista) estaba apoyada por fuertes
sectores del ejército y de la Iglesia. Asumieron el discurso de la seguridad socia, de la
reforma justa, y posible, a la que sólo se oponía el egoísmo de unos pocos
privilegiados. Contrapuso la democracia forma de la oposición a la democracia real
de la justicia social, y dividió entre el “pueblo” y la “oligarquía”.
La embajada de EE.UU. acusó a Perón de ser agente del nazismo y respaldó a la
Unión Democrática. La respuesta fue contundente: “Braden o Perón”.
El orden peronista: centralización y diversificación del aparato estatal.
Perón tenía la ayuda de Farrel que le facilitó las cosas: Intervención a todas las
universidades, y la expulsión de los profesores que estaban contra él.
Continuó con ala remoción de los cuadros administrativos y judiciales, sin
detenerse siquiera ante la corte suprema de justicia.
El gobierno peronista mantuvo la retórica antinorteamericana, que elaboró
luego en la doctrina de la “tercera posición”, pero estableció relaciooens
diplomáticas con la URSS e intentó mejorar sus relaciones con Washington. El
comercio exterior fue vulnerable. Las exportaciones habían retrocedido ante la
presencia Norteamericana. En 1948 se lanzó el Plan Marshall, en donde prohibió que
los dólares aportados a Europa fueran utilizados para importaciones argentinas.
EEUU inundó el mundo con cereales subsidiados y Argentina retrocedió.
Con las libras argentinas que se mantuvieron en Londres, el gobierno arregló la
nacionalización de los trenes.
La guerra mundial, la crisis de los mercados y el aislamiento, contribuyeron a
profundizar el proceso de sustitución de importaciones, que se extendió más allá de
los productos naturales y se avanzó en el sector metalúrgico y otros. Esto significó
una vuelta al plan Pinedo.
Esto significaba el acercamiento con EE.UU., así como de procurar la
recuperación de los mercados de los productos agropecuarios. Una segunda
alternativa, planteada por los militares: profundizar la sustitución de importaciones,
extenderla a la producción de insumos básicos, con una decisiva intervención del
estado y asegurar así la autarquía.
Esta inspiración se dibuja en el primer plan quinquenal:
Descargado por Brenda agustina Santos ()
Orígenes del peronismo
Mientras los coroneles discutían acerca de la actitud que se debía tomar con
respecto a la guerra, J.D. Perón descubría la posibilidad de poner en funcionamiento
un plan más sutil. Aún cuando ocupaba la subsecretaría de guerra, logró que se lo
designara presidente del Departamento nacional del Trabajo, y sobre esta base
organizó enseguida la Secretaría de trabajo y Previsión, con jerarquía ministerial. Con
la experiencia adquirida en Italia durante la Italia Fascista y con el consejo de algún
asesor formado en el sindicalismo español, Perón comenzó a buscar apoyo de
algunos dirigentes obreros y logró, no siempre limpiamente, contar con el apoyo de
un grupo de sindicales.
Reemplazado Ramírez por Farrel, la fisonomía del gobierno comenzó a variar
sensiblemente bajo la creciente influencia de Perón, que ocupó, además de la
secretaría de Trabajo y Previsión, el Ministerio de Guerra, y la vicepresidencia.
Se dedicó a vincularse con los dirigentes sindicales, excepto los comunistas, se
los impulsó a organizarse y a presentar sus demandas, que se dirimían por los
contratos colectivos de trabajo, se extendió el régimen de jubilaciones, de
vacaciones pagas, de accidentes de trabajo, se equilibraron las relaciones entre los
patrones y los obreros. El estatuto del peón fue una de los avances más novedosos.
Creó el consejo Nacional de Posguerra. La industria creció sustantivamente
tanto para importar, como para sustituir importaciones.
Por una parte se procuró destruir a los opositores, en parte por la vía de la
represión, y en parte por la creación de una atmósfera hostil a los partidos
tradicionales, a los que se hacía responsable de la perversión de la democracia que
sólo habían promovido los conservadores. Por otra, se trató de poner en
funcionamiento un plan de acción para consolidar el poder de los grupos dominantes,
organizando las fuerzas económicas y sociales de tal manera que quedaran al
servicio de los designios de hegemonía continental que acariciaba el Estado Mayor
del ejército.
Parte del ejército, vio el peligro que entrañaba la organización de poder que
Perón construía en su beneficio, y opinaron que constituía una amenaza para las
instituciones democráticas. Ésta fue también la opinión de los partidos tradicionales
y de los vastos sectores de clase media que formaron en la “Marcha de la
Constitución y de la Libertad”, nutrida concentración con la que se quiso mostrar la
impopularidad del régimen. La defensa de la democracia servia como estandarte, en
el cual confluían todos los sectores políticos.
La presión de los sectores conservadores movió a un grupo militar a exigir la
renuncia de Perón a todos sus cargos y su procesamiento. En un primer instante la
ofensiva tuvo éxito, pero las fuerzas opositoras no lograron luego aprovecharlo y
dieron tiempo a que se organizaran los sectores peronistas, los que con apoyo
militar y policial, se dispusieron a organizar un movimiento popular para lograr el
retorno de Perón. El 17 de octubre de 1945, nutridas columnas de sus partidarios
emprendieron la marcha sobre el centro de Buenos Aires desde las zonas
suburbanas y se concentraron en la Plaza de Mayo solicitando la libertad y el regreso
de su jefe.
La oposición no se atrevió a obrar y el gobierno ofreció una especie de
transacción: Perón quedaría en libertad, abandonaría la función pública y afrontaría
Descargado por Brenda agustina Santos ()
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la lucha electoral en elecciones libres que controlaría el ejército. Una vez en libertad,
Perón apareció en el balcón de la Casa de Gobierno y consolidó su triunfo arengando
a la muchedumbre en un verdadero alarde de demagogia.
A. Rouquié, lo compara con un “Bombero Piromaníaco”, que agrega
combustible a la caldera, hasta el límite de su estallido, y al mismo tiempo controla
la válvula de escape.
El resultado fue un nuevo reagrupamiento político que se contrapuso esas
nuevas masas a los tradicionales partidos de clase media y de clases populares, que
aparecieron confundidos en lo que se llamó “Oligarquía”.
Para enfrentar a Perón en las elecciones se unieron radicales, demócratas
progresistas, socialistas y comunistas, que formaron la Unión Democrática y
sostuvieron la candidatura del radical Tamborini – Mosca. Su discurso se basó en la
defensa de la democracia y la derrota del totalitarismo.
La fórmula Perón – Quijano (partido Laborista) estaba apoyada por fuertes
sectores del ejército y de la Iglesia. Asumieron el discurso de la seguridad socia, de la
reforma justa, y posible, a la que sólo se oponía el egoísmo de unos pocos
privilegiados. Contrapuso la democracia forma de la oposición a la democracia real
de la justicia social, y dividió entre el “pueblo” y la “oligarquía”.
La embajada de EE.UU. acusó a Perón de ser agente del nazismo y respaldó a la
Unión Democrática. La respuesta fue contundente: “Braden o Perón”.
El orden peronista: centralización y diversificación del aparato estatal.
Perón tenía la ayuda de Farrel que le facilitó las cosas: Intervención a todas las
universidades, y la expulsión de los profesores que estaban contra él.
Continuó con ala remoción de los cuadros administrativos y judiciales, sin
detenerse siquiera ante la corte suprema de justicia.
El gobierno peronista mantuvo la retórica antinorteamericana, que elaboró
luego en la doctrina de la “tercera posición”, pero estableció relaciooens
diplomáticas con la URSS e intentó mejorar sus relaciones con Washington. El
comercio exterior fue vulnerable. Las exportaciones habían retrocedido ante la
presencia Norteamericana. En 1948 se lanzó el Plan Marshall, en donde prohibió que
los dólares aportados a Europa fueran utilizados para importaciones argentinas.
EEUU inundó el mundo con cereales subsidiados y Argentina retrocedió.
Con las libras argentinas que se mantuvieron en Londres, el gobierno arregló la
nacionalización de los trenes.
La guerra mundial, la crisis de los mercados y el aislamiento, contribuyeron a
profundizar el proceso de sustitución de importaciones, que se extendió más allá de
los productos naturales y se avanzó en el sector metalúrgico y otros. Esto significó
una vuelta al plan Pinedo.
Esto significaba el acercamiento con EE.UU., así como de procurar la
recuperación de los mercados de los productos agropecuarios. Una segunda
alternativa, planteada por los militares: profundizar la sustitución de importaciones,
extenderla a la producción de insumos básicos, con una decisiva intervención del
estado y asegurar así la autarquía.
Esta inspiración se dibuja en el primer plan quinquenal:
Descargado por Brenda agustina Santos ()