SOBRE LA LIBERTAD, STUART MILL (por Noa JC)
(nota: Las citas provienen del prologo de Isaiah Berlin)
Introducción:
En la introducción de Sobre la libertad, John Stuart Mill plantea el propósito de
definir los límites legítimos de la autoridad que la sociedad y el gobierno pueden
ejercer sobre el individuo. Históricamente, la libertad se entendía como
protección frente a la tiranía de los gobernantes, quienes actuaban en oposición a
los intereses del pueblo. Para limitar este poder, se establecieron derechos
políticos y consensos sociales que buscaban evitar abusos. Sin embargo, Mill
argumenta que esta protección no es suficiente, ya que también es necesario
defenderse de la "tiranía de la mayoría" y de las normas impuestas por la opinión y
las costumbres sociales.
“Para impedir que los miembros más débiles de la comunidad fuesen devorados
por los buitres, era indispensable que un animal de presa, más fuerte que los
demás, estuviera encargado de contener a estos voraces animales” Pag 68
Mill critica que las reglas sociales suelen basarse en prejuicios, intereses de una
clase dominante o tradiciones incuestionadas, más que en razones
fundamentadas. Asimismo, señala que la moralidad, influenciada por la religión y
otros dogmas, ha justificado históricamente la opresión y la imposición de normas
arbitrarias. Frente a esto, propone un principio fundamental: el único motivo
legítimo para restringir la libertad de un individuo es prevenir el daño a otros. Más
allá de este límite, cada persona tiene derecho a determinar su propia vida, aun si
los demás consideran sus decisiones equivocadas o irracionales.
“poder en sí mismo y poder de los pueblos sobre si mismos” es decir, que el
gobierno de cada uno por todos los demás, PAG 71
Mill subraya que la libertad individual es esencial para el progreso humano y la
diversidad de pensamiento. Sin embargo, advierte que la tendencia moderna a
fortalecer el control social amenaza esta autonomía, consolidando un poder
colectivo que oprime al individuo. Para Mill, una sociedad verdaderamente libre
debe garantizar la protección de la individualidad y rechazar cualquier
interferencia que no se justifique por el bienestar colectivo. Este principio resulta
, central para entender los dilemas éticos entre libertad, autoridad y progreso en las
sociedades contemporáneas.
CAPITULO 2
En este capítulo, Mill reflexiona sobre la libertad de opinión y expresión,
cuestionando los límites que un gobierno o la sociedad pueden imponer al
pensamiento individual. Mill parte de la premisa de que las democracias
modernas tienden a evitar la censura directa, pero advierte que la presión social o
la intolerancia de la opinión pública pueden ser igualmente opresivas.
La legitimidad de las opiniones disidentes
Generalmente, y en países constitucionales, no es de t emer que un gobierno, sea
o no completamente responsable entre el pueblo, intenté con frecuencia fiscalizar
la expresión de la opinión, excepto cuando al hacerlo se haga al órgano de la
intolerancia general del público. P 90
Mill argumenta que incluso si toda una sociedad, excepto una persona,
compartiera la misma opinión, sería injusto silenciar a esa persona. Esto se debe a
que nadie puede tener la certeza absoluta de que una opinión sea falsa, y
suprimirla implicaría asumir una infalibilidad que ninguna persona o época puede
reclamar. Históricamente, muchas opiniones consideradas erróneas han sido
rectificadas gracias a la discusión y la experiencia.
Aquellos que desean suprimirla no tienen autoridad. Negarse a oír una opinión,
porque se está seguro de que es falsa, equivale a afirmar que la verdad que se
posee es la verdad absoluta
Los príncipes absolutos experimentan corrientemente esta completa confianza en
sus propias opiniones sobre casi todas las materias
Es el deber del gobierno y de los individuos formar las opiniones más verdaderas
que puedan. P 94
El valor de la crítica y la diversidad de ideas
La libertad es por los fines de la acción y por ningún otro procedimiento puede el
hombre llegar a tener la seguridad racional de estar en lo cierto
El hombre es capaz de rectificar sus equivocaciones por medio de la discusión y la
experiencia. No solo por la experiencia, es necesaria la discusión
Por qué se llega a tener verdadera confianza en el juicio de una persona?
(nota: Las citas provienen del prologo de Isaiah Berlin)
Introducción:
En la introducción de Sobre la libertad, John Stuart Mill plantea el propósito de
definir los límites legítimos de la autoridad que la sociedad y el gobierno pueden
ejercer sobre el individuo. Históricamente, la libertad se entendía como
protección frente a la tiranía de los gobernantes, quienes actuaban en oposición a
los intereses del pueblo. Para limitar este poder, se establecieron derechos
políticos y consensos sociales que buscaban evitar abusos. Sin embargo, Mill
argumenta que esta protección no es suficiente, ya que también es necesario
defenderse de la "tiranía de la mayoría" y de las normas impuestas por la opinión y
las costumbres sociales.
“Para impedir que los miembros más débiles de la comunidad fuesen devorados
por los buitres, era indispensable que un animal de presa, más fuerte que los
demás, estuviera encargado de contener a estos voraces animales” Pag 68
Mill critica que las reglas sociales suelen basarse en prejuicios, intereses de una
clase dominante o tradiciones incuestionadas, más que en razones
fundamentadas. Asimismo, señala que la moralidad, influenciada por la religión y
otros dogmas, ha justificado históricamente la opresión y la imposición de normas
arbitrarias. Frente a esto, propone un principio fundamental: el único motivo
legítimo para restringir la libertad de un individuo es prevenir el daño a otros. Más
allá de este límite, cada persona tiene derecho a determinar su propia vida, aun si
los demás consideran sus decisiones equivocadas o irracionales.
“poder en sí mismo y poder de los pueblos sobre si mismos” es decir, que el
gobierno de cada uno por todos los demás, PAG 71
Mill subraya que la libertad individual es esencial para el progreso humano y la
diversidad de pensamiento. Sin embargo, advierte que la tendencia moderna a
fortalecer el control social amenaza esta autonomía, consolidando un poder
colectivo que oprime al individuo. Para Mill, una sociedad verdaderamente libre
debe garantizar la protección de la individualidad y rechazar cualquier
interferencia que no se justifique por el bienestar colectivo. Este principio resulta
, central para entender los dilemas éticos entre libertad, autoridad y progreso en las
sociedades contemporáneas.
CAPITULO 2
En este capítulo, Mill reflexiona sobre la libertad de opinión y expresión,
cuestionando los límites que un gobierno o la sociedad pueden imponer al
pensamiento individual. Mill parte de la premisa de que las democracias
modernas tienden a evitar la censura directa, pero advierte que la presión social o
la intolerancia de la opinión pública pueden ser igualmente opresivas.
La legitimidad de las opiniones disidentes
Generalmente, y en países constitucionales, no es de t emer que un gobierno, sea
o no completamente responsable entre el pueblo, intenté con frecuencia fiscalizar
la expresión de la opinión, excepto cuando al hacerlo se haga al órgano de la
intolerancia general del público. P 90
Mill argumenta que incluso si toda una sociedad, excepto una persona,
compartiera la misma opinión, sería injusto silenciar a esa persona. Esto se debe a
que nadie puede tener la certeza absoluta de que una opinión sea falsa, y
suprimirla implicaría asumir una infalibilidad que ninguna persona o época puede
reclamar. Históricamente, muchas opiniones consideradas erróneas han sido
rectificadas gracias a la discusión y la experiencia.
Aquellos que desean suprimirla no tienen autoridad. Negarse a oír una opinión,
porque se está seguro de que es falsa, equivale a afirmar que la verdad que se
posee es la verdad absoluta
Los príncipes absolutos experimentan corrientemente esta completa confianza en
sus propias opiniones sobre casi todas las materias
Es el deber del gobierno y de los individuos formar las opiniones más verdaderas
que puedan. P 94
El valor de la crítica y la diversidad de ideas
La libertad es por los fines de la acción y por ningún otro procedimiento puede el
hombre llegar a tener la seguridad racional de estar en lo cierto
El hombre es capaz de rectificar sus equivocaciones por medio de la discusión y la
experiencia. No solo por la experiencia, es necesaria la discusión
Por qué se llega a tener verdadera confianza en el juicio de una persona?