Uxía Mejuto Lalín
CURSO 2025-2026
HISTORIA DEL ARTE
FACULTAD DE FILOSOFÍA
Grado en Filosofía
,1 Diario de aprendizaje
1. Introducción
5 de febrero del 2026
Me gustaría inaugurar el siguiente diario de aprendizaje tomando como referencia la
clase impartida en este día concreto y las preguntas que se hicieron: “¿Qué es el arte?” Y,
“¿Por qué estudiar arte?”
Esta entrada magistral en la asignatura, a partir de dos problemáticas abstractas y
difusas, nos permite concretar todo un aglomerado de formas artísticas al mismo tiempo
que entender su función en el mundo y la realidad humana. Así, de todas las respuestas
que se dieron conforme a la primera cuestión, resaltan “expresión”, “subjetividad” e
“instrumento”. Ante estas me gustaría añadir la noción de “musa”, origen etimológico y
puramente mitológico de esta capacidad humana de liberación y catarsis. Un origen
remontado a una cultura que se asombró tanto por la existencia artística que únicamente la
entendió posible como un don divino o una gracia extraterrenal. Porque el arte no solo es
producto humano, nosotros también somos producto artístico (tesis defendida por
Aristóteles u Oscar Wilde), constituyéndose esta disciplina, pues, como pilar esencial
humano del cual es impensable prescindir para comprendernos en totalidad.
Por otro lado, podríamos referirnos a él como un intérprete entre nosotros y el
mundo, entre ese artista interior que se ve despertado inmaterialmente y el estímulo exterior
material que lo permite. Así, el arte es una de nuestras realidades más primitivas, y habita
más en el artista que en el propio arte, pues lo segundo es únicamente la llave de acceso
a esa realidad interior común. De cualquier manera, su carácter creativo le permite asumir
pluralidad de definiciones: vínculo intersubjetivo, reflejo humano, identidad, aliado moral o
político, etc.; lo que supone un dinamismo único interno, a diferencia de otras disciplinas y
ciencias, y responde a la famosa tesis de “definir es limitar” (Oscar Wilde). Esta apertura, a
su vez, nos deja indefensos en un mar de preguntas cada vez más profundo, ¿el arte es
siempre lo bello? ¿Acaso existe arte sin artista? ¿Se puede definir como una poesía visual,
y cuál es su diferencia con otras formas artísticas? ¿Es la intención la substancia última y
final del arte? Preguntas que dejo planteadas de cara a la futura conclusión de este diario,
confiando en que la asignatura me ayude en su clarificación.
Ahora bien, la segunda pregunta inicial está intrínsecamente unida con la finalidad
de esta exploración, tanto es así que confío en que al acabar este diario pueda responderla
de un modo más certero. De este modo, prefiero definir primero mis expectativas para dicho
diario, que discurren paralelas al desarrollo sobre la utilidad del arte. De esta asignatura,
totalmente necesaria para cualquier persona y en particular para la carrera de Filosofía,
espero recibir una base sólida sobre manifestaciones, artistas y técnicas artísticas, a la vez
que conocer los grandes problemas que existen en relación con el arte como disciplina.
Tengo grandes expectativas, fruto quizás de mi gran amor y admiración por maravillosas
obras artísticas y pintores como Velázquez, Sargent, Delacroix o Monet. Como persona,
además, que pinta desde hace años, el arte me acompaña en todas mis dimensiones
vitales, y dedicar unas horas semanales a su estudio y comprensión me genera un interés
y entusiasmo inigualables. Porque el arte no solo es pintura, está en los edificios donde
vivimos, en la forma en la que nos vestimos, en el modo en el que inmortalizamos recuerdos
o en una simple mirada que exprese mundos. El arte y la vida son dos conceptos distintos
para una misma realidad, lo que hace de esta asignatura una materia vital.
, 2 Diario de aprendizaje
Esta última reflexión acaba por enlazar su utilidad y la materia, tal y como pretendía.
Sin embargo, y por si no fuera suficiente, hay muchas más razones que responden al mismo
tiempo al “por qué” y el “para qué” del arte.
Desde una perspectiva antropológica, responde a una naturaleza puramente
humana que, al contrario que el resto de seres, vive en una pluridimensionalidad
constitutiva. Es decir, nosotros vivimos en una esfera cultural que se alimenta del lenguaje,
la pintura o la música, como conquistas humanas, que, a su vez, permiten la
retroalimentación de la cultura como nuestro pilar esencial. Esta cultura, compartida por los
humanos, pero concretada individualmente, permite una doble ventaja; repercute en la
cohesión social generando una identidad humana compartida ante la cual nos sentimos
comprendidos, y en la posibilidad de identificarnos revistiéndonos de formas particulares
concretas.
Por otro lado, hace alusión a una dimensión muchas veces olvidada o degradada
actualmente, la esfera emocional. Arte es ante todo expresión, alusión emocional que
despierta una empatía tan necesaria en este mundo contemporáneo. A diferencia del
lenguaje, que acaba analizando y racionalizando nuestras experiencias e identidad, el arte
es un espacio diáfano, traslúcido, que no juzga solo conecta. Te enlaza con otros sujetos,
otras situaciones y experiencias, te da perspectiva y permite que vivas en ese presente, en
ese instante sobrecargado, en ese diálogo propio entre tú, tú mismo y el tiempo. Es
precisamente ese silencio lleno el que te vacía y te recarga, te comprende sin hablar, tal es
la magia del arte.
Finalmente, cabe concluir como a lo largo de esta breve introducción he ido soltando
razones y preguntas, algunas recogidas de ideas de clase y otras de mi propia cosecha y
voz. Conjuntamente, lo que quiero dejar claro es que no se puede vivir sin sentir, y ese es
el objetivo de esta disciplina, el más difícil quizás, enseñar a sentir para luego existir. Tal es
la fundamentación de esta asignatura, y el objetivo de este diario. Por tanto, dejando
constancia de estas líneas generales que orientan mi exposición, concluyo la introducción
con una cita que, en mi opinión, resume todo lo anterior:
“El arte es la expresión del alma que desea ser escuchada”. (Carl Jung)