CAPÍTULO 1
Debido a la guerra, la familia de Max se muda a una casa junto a la playa en un
pequeño pueblo. La partida coincide con el día después del cumpleaños de Max,
cuando su padre le regala un reloj de bolsillo. Al llegar al pueblo tras un viaje en
tren, el padre encuentra a dos hombres, Philip y Robin, para ayudar con las maletas.
Max nota que el reloj de la estación funciona al revés, algo extraño. Finalmente,
aparece un gato que Irina, su hermana, ruega adoptar.
CAPÍTULO 2
De camino a la casa, la familia contempla el pueblo donde la mayoría de las
personas se desplazan en bicicleta o a pie. El padre de Max les cuenta la historia de
la casa y de los Fleischmann, quienes perdieron a su hijo Jacob ahogado en un
amanecer de agosto. Al llegar, una vez instalados, todos colaboran para hacer la
casa habitable. Mientras Max intenta matar arañas, el gato de Irina se las come,
dejándolo sorprendido. Luego, Max observa desde una ventana el patio trasero,
donde descubre un campo de hierbas con un jardín de estatuas abandonado.
CAPÍTULO 3
Al día siguiente, Max escucha susurros de una figura mientras duerme, pero al
despertar, se encuentra solo. Decidido, sale al exterior y camina a través de la
niebla hasta el jardín de estatuas, donde nota que todas miran hacia el oeste. En el
centro, destaca una estatua de un payaso. Al observarlo nuevamente, Max
descubre que la mano del payaso, antes cerrada, ahora está abierta. Muerto de
miedo, decide regresar a casa.
CAPÍTULO 4
Al otro día, el padre de Max repara las bicicletas del garaje. Max sale a pasear en
bicicleta por los caminos de la playa y, al detenerse junto al faro, conoce a un
muchacho llamado Roland. El chico le ofrece enseñarle el pueblo y le cuenta que
practica buceo cerca de un viejo barco hundido. Le explica que el único
superviviente de la tormenta que hundió el barco fue un ingeniero que construyó el
faro. Una pareja cuidó de él y lo llevó al hospital, pero al fallecer, él quedó al cuidado
del pequeño Roland, quien resultó ser su verdadero abuelo. Antes de despedirse,
Roland invita a Max a bucear al día siguiente, y Max acepta, regresando a casa
agotado.
CAPÍTULO 5
Debido a la guerra, la familia de Max se muda a una casa junto a la playa en un
pequeño pueblo. La partida coincide con el día después del cumpleaños de Max,
cuando su padre le regala un reloj de bolsillo. Al llegar al pueblo tras un viaje en
tren, el padre encuentra a dos hombres, Philip y Robin, para ayudar con las maletas.
Max nota que el reloj de la estación funciona al revés, algo extraño. Finalmente,
aparece un gato que Irina, su hermana, ruega adoptar.
CAPÍTULO 2
De camino a la casa, la familia contempla el pueblo donde la mayoría de las
personas se desplazan en bicicleta o a pie. El padre de Max les cuenta la historia de
la casa y de los Fleischmann, quienes perdieron a su hijo Jacob ahogado en un
amanecer de agosto. Al llegar, una vez instalados, todos colaboran para hacer la
casa habitable. Mientras Max intenta matar arañas, el gato de Irina se las come,
dejándolo sorprendido. Luego, Max observa desde una ventana el patio trasero,
donde descubre un campo de hierbas con un jardín de estatuas abandonado.
CAPÍTULO 3
Al día siguiente, Max escucha susurros de una figura mientras duerme, pero al
despertar, se encuentra solo. Decidido, sale al exterior y camina a través de la
niebla hasta el jardín de estatuas, donde nota que todas miran hacia el oeste. En el
centro, destaca una estatua de un payaso. Al observarlo nuevamente, Max
descubre que la mano del payaso, antes cerrada, ahora está abierta. Muerto de
miedo, decide regresar a casa.
CAPÍTULO 4
Al otro día, el padre de Max repara las bicicletas del garaje. Max sale a pasear en
bicicleta por los caminos de la playa y, al detenerse junto al faro, conoce a un
muchacho llamado Roland. El chico le ofrece enseñarle el pueblo y le cuenta que
practica buceo cerca de un viejo barco hundido. Le explica que el único
superviviente de la tormenta que hundió el barco fue un ingeniero que construyó el
faro. Una pareja cuidó de él y lo llevó al hospital, pero al fallecer, él quedó al cuidado
del pequeño Roland, quien resultó ser su verdadero abuelo. Antes de despedirse,
Roland invita a Max a bucear al día siguiente, y Max acepta, regresando a casa
agotado.
CAPÍTULO 5