Descripción ambientada de la primera parte del Octavo círculo del
infierno - Divina Comedia de Dante Alighieri-
Magaly Danie. IDAL. 2021
El octavo círculo del infierno, lugar tenebroso cuanto menos, construido casi en su totalidad
de una piedra color fierro, rodeado por una cerca de este mismo material. En el centro de
aquella plana desgracia se encuentra un hundo y oscuro pozo. El tenebroso sitio entre la cerca
delimitante y el desolador pozo es redondo y está dividido en 10 valles. Una estructura
comparable a la de una fortaleza antigua, así como estos fosos tienen rocas suspendidas como
puentes en la entrada, similares a compuertas.
Dante es dejado en este lugar por Gedeón, un monstruo con un rostro de hombre justo, cuerpo
escamoso, serpentino y poseedor de unas temibles garras de león. Al bajarse del lomo de la
bestia, Dante se dispone a seguirle el paso a Virgilio, visualizando nuevos castigadores,
verdugos, nuevos dolores que inundan esta basta fosa. En el fondo del pozo, se encuentran
pecadores desnudos, algunos caminando apurados, y otros con paso temeroso, intentando
encontrar algo.
Por todas partes de la fría roca, dante vio a cornudos demonios azotando cruelmente las almas
de los condenados pecadores, haciéndolos retorcerse de dolor, ninguno de ellos aguardaban
entre golpes.
Mientras Dante caminaba por ese lugar lleno de quejidos, sus ojos se encontraron con los de
un pecador y exclamó; “No es la primera vez que lo veo”. Luego de esto enfocó la vista para
reconocerlo mejor, el azotado hombre creyó haberse ocultado al agachar su cabeza, pero de
poco le sirvió, ya que dante se dirigió a él diciendo: “Tú que fijas los ojos en el suelo, si no
son falsas las facciones que llevas, eres Venedico Caccianemico, ¿qué has hecho para
merecer tan duro castigo?”
El eterno condenado explicó que se lo traía ahí por haber vendido a si hermana para
complacer los deseos de un marqués. Sin tonos de arrepentimiento en su voz, cuando
repentinamente un demonio dijo “Anda rufián que aquí no hay mujeres que se vendan”.
Al alejarse de él, se encuentra con Jason, que era igualmente castigado, un seductor.
Posteriormente, pasa a la segunda fosa, aduladores, viendo a los condenados a esta,
respirando de forma intensa, a resoplidos y golpeándose a sí mismos con sus propias manos.
Las orillas de la fosa, recubiertas completamente de moho. El ambiente, embadurnado de olor
a orín, provocando náuseas al que viera de donde venían. Mirando desde la parte superior,
Dante pudo visibilizar a almas sumergidas en eses humanas, Logrando distinguir a uno con la
cabeza repleta de excremento. Aquella cabeza pronunció “¿Por qué te muestras tan ávido de
mirarme a mí con preferencia a los otros que están tan sucios como yo?, Dante le responde
“porque, si mal no recuerdo, te he visto otra vez con los cabellos enjutos, y tú eres Alejo
Interminelli, por eso te miro más que a todos los otros” Entonces Alejo, golpeándose la
cabeza exclamo que lo sumergieron en el equivalente a sus adulaciones.
infierno - Divina Comedia de Dante Alighieri-
Magaly Danie. IDAL. 2021
El octavo círculo del infierno, lugar tenebroso cuanto menos, construido casi en su totalidad
de una piedra color fierro, rodeado por una cerca de este mismo material. En el centro de
aquella plana desgracia se encuentra un hundo y oscuro pozo. El tenebroso sitio entre la cerca
delimitante y el desolador pozo es redondo y está dividido en 10 valles. Una estructura
comparable a la de una fortaleza antigua, así como estos fosos tienen rocas suspendidas como
puentes en la entrada, similares a compuertas.
Dante es dejado en este lugar por Gedeón, un monstruo con un rostro de hombre justo, cuerpo
escamoso, serpentino y poseedor de unas temibles garras de león. Al bajarse del lomo de la
bestia, Dante se dispone a seguirle el paso a Virgilio, visualizando nuevos castigadores,
verdugos, nuevos dolores que inundan esta basta fosa. En el fondo del pozo, se encuentran
pecadores desnudos, algunos caminando apurados, y otros con paso temeroso, intentando
encontrar algo.
Por todas partes de la fría roca, dante vio a cornudos demonios azotando cruelmente las almas
de los condenados pecadores, haciéndolos retorcerse de dolor, ninguno de ellos aguardaban
entre golpes.
Mientras Dante caminaba por ese lugar lleno de quejidos, sus ojos se encontraron con los de
un pecador y exclamó; “No es la primera vez que lo veo”. Luego de esto enfocó la vista para
reconocerlo mejor, el azotado hombre creyó haberse ocultado al agachar su cabeza, pero de
poco le sirvió, ya que dante se dirigió a él diciendo: “Tú que fijas los ojos en el suelo, si no
son falsas las facciones que llevas, eres Venedico Caccianemico, ¿qué has hecho para
merecer tan duro castigo?”
El eterno condenado explicó que se lo traía ahí por haber vendido a si hermana para
complacer los deseos de un marqués. Sin tonos de arrepentimiento en su voz, cuando
repentinamente un demonio dijo “Anda rufián que aquí no hay mujeres que se vendan”.
Al alejarse de él, se encuentra con Jason, que era igualmente castigado, un seductor.
Posteriormente, pasa a la segunda fosa, aduladores, viendo a los condenados a esta,
respirando de forma intensa, a resoplidos y golpeándose a sí mismos con sus propias manos.
Las orillas de la fosa, recubiertas completamente de moho. El ambiente, embadurnado de olor
a orín, provocando náuseas al que viera de donde venían. Mirando desde la parte superior,
Dante pudo visibilizar a almas sumergidas en eses humanas, Logrando distinguir a uno con la
cabeza repleta de excremento. Aquella cabeza pronunció “¿Por qué te muestras tan ávido de
mirarme a mí con preferencia a los otros que están tan sucios como yo?, Dante le responde
“porque, si mal no recuerdo, te he visto otra vez con los cabellos enjutos, y tú eres Alejo
Interminelli, por eso te miro más que a todos los otros” Entonces Alejo, golpeándose la
cabeza exclamo que lo sumergieron en el equivalente a sus adulaciones.