libro “Comprender el cine y las imágenes” por René Gardiés:
-La reconstitución ficticia es modelada gracias a las técnicas que atribuimos a los
documentales. La ambigüedad sólo puede ser disipada si se tiene el marco de
referencia que proporcionan los conocimientos históricos necesarios. La
comprensión de las características estilísticas de un film no da ninguna certeza
acerca de su estatuto, de su ubicación en el espectro entre realidad y ficción-.
-La palabra imagen engloba demasiadas cosas, incluso cosas que no son
exclusivamente imágenes, tomando la palabra “imagen” un significado más similar
al de “representación”. Esto hace que ignoremos el hecho de que lo que llamamos
imagen está compuesto por muchas otras características materiales relevantes. El
autor plantea que no sólo hay que diferenciar entre géneros de imagen (desnudo
fotográfico, imágenes cinematográficas, etc.), sino que asociar a cada uno de estos
con un uso específico y particular y un lugar en el espacio social específico-.
-El término imagen se volvió intensamente polisémico, de significados y acepciones
muy variadas. Es importante, entonces, especificar a los objetos a los que se apunta
al hablar de ella. El filósofo Ludwig Wittgenstein plantea que el proceso de ver en
realidad es un proceso de ver como, un proceso en el que intervienen dos
cuestiones: el ver y el interpretar. Para entender cómo se interpreta una imagen, hay
que investigar acerca de nuestras prácticas de las imágenes. Podemos hacer esto
mediante dos enfoques: el diacrónico y el sincrónico. El diacrónico es el método que
estudia los modos históricos principales de interpretación. El sincrónico busca qué
empleos hacemos de la imagen en la sociedad de hoy en día. Estos enfoques se
completan: toda práctica es el empleo, en un contexto social determinado, de cierta
técnica de la imagen-.
-Las características intrínsecas de una imagen no son capaces de decirnos cómo
esta debe interpretarse. La interpretación de una imagen depende de un saber
poseído. Cada género de la imagen está ligado a un conjunto de presuposiciones.
Es el conocimiento de ellas lo que le permite al espectador interpretar
correctamente. Las imágenes, por otro lado, son flexibles: permiten múltiples
interpretaciones de las mismas. La interpretación de una imagen es la relación entre
las proposiciones o enunciados que esta contiene y la intención de interpretación del
espectador-.
-Uno de los elementos que determina la interpretación de la imagen por parte del
espectador es la figura o estatuto que la adjudica al autor de la misma. Se pueden
determinar diferentes regímenes de interpretación de la imagen en función de los
tipos de estatuto atribuidos al autor. Esto es, distintos modos de percibir la
enunciación de la significación (del relato) a través de la figura específica atribuida al
autor. Nuevamente, este hecho que influye masivamente en la interpretación de la
, imagen no es uno intrínseco a la imagen en sí, sino que proviene de un saber
poseído. Esto aplica a toda la enunciación narrativa, oral, escritural o gráfica. La
primera figura es la del “testigo”. Cuando se asume esta, se valora a la imagen por
su régimen indicial (por su aparente registro auténtico de un "allá" y de un
"entonces" específicos, como si fuera una representación que tiene un vínculo
directo e íntimo con la realidad que se pretende mostrar.). Se tiene que pensar que
el autor tuvo contacto directo con la realidad. La segunda es la del “narrador”. Sean
estos explícitos o no, siempre hay “alguien” perfectamente introducido en el mundo
del relato que nos hace ver lo que ocurre. Es ese narrador mudo del que se hablaba
en el texto anterior, el narrador abstracto-.
-Otra figura es la del moderador. Este es el representante de la legalidad que
organiza la emisión. Personaje característico de la televisión, el moderador es
garante de un mundo, pero su duración de vida dura lo que dura el programa que
conduce. La última es la del traductor. Esta figura invoca formas que se rigen por el
principio de la ley de semejanza. Un pintor que pinta sus sueños es traductor de los
mismos, por ejemplo. Esta figura o estatuto de autor atañe al régimen de imagen
icónico. Los regímenes de imagen son son los diferentes modos o enfoques a través
de los cuales se interpreta y se atribuye significado a una imagen, y estos modos
están asociados a las figuras específicas que desempeñan un papel en la creación
o presentación de esa imagen. El problema de la mezcla de géneros consiste en el
inevitable entrelazamiento de los diferentes regímenes de la imagen entre sí. Un
testigo puede narrar una historia, un moderador puede ser un traductor al invocar
una semejanza-.
-¿Qué se hace cuando dos interpretaciones están en competencia? Hay que
emplear la regla de Wittgenstein. Si no hay motivos para excluir una interpretación,
hay que admitir que cada una obedece a leyes específicas que no pueden cohabitar.
Leyes dictaminadas por el régimen de la imagen o estatuto de autor a las que estas
interpretaciones en competencia obedecen. Lo que se puede hacer en estas
situaciones es determinar una de las interpretaciones como dominantes y usar a
esta como marco para la utilización de procedimientos generalmente empleados por
otro régimen de la imagen. Si estaba en disputa la interpretación de que un
presentador era un periodista siendo la interpretación conflictiva la de que en
realidad es un charlatán (y viceversa), se puede establecer como dominante la
interpretación de que el presentador es un periodista y decir, después de esto, que
es introducido a la manera de un charlatán. Esto no significa que ahora las dos
interpretaciones coexistan, sino que la interpretación dominante (periodista,
“testigo”) sirve de marco o contexto para la aplicación de procedimientos asociados
al otro régimen de la imagen (charlatán, “moderador”). Y entonces queda la
pregunta: ¿cómo escoger una interpretación dominante? Siguiendo las
convenciones y hábitos sociales-.